Día de las madalenas

Honaino heltzen dira Bermeoko itoginak!

Momento en el que la alcaldesa de Bermeo, Idurre Bideguren, lanza la teja al mar rodeada de diferentes autoridades vascas. Reportaje fotográfico: Borja Guerrero

La alcaldesa de Bermeo lanzó ayer la teja al mar, siguiendo una tradición que se repite cada año y que ayer reunió a miles de personas el Día de las Madalenas

Laura Fernández - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bermeo - Todos vestidos de mahón. Un día, una fiesta que volvió a reunir ayer a miles de personas en torno a una tradición milenaria. Bermeo, Elantxobe y Mundaka, las tres localidades costeras, celebraron un año más su tradicional día de La Madalena. La mar, lugar al que fue a parar otra teja, fue el principal escenario donde se desarrolló la fiesta pero todo comenzó en tierra.

Eran las 10.30 de la mañana y en las calles de Bermeo el salitre se vestía de fiesta. La alegría y emoción por comenzar a disfrutar de Las Madalenas eran palpable en el rostro de las personas que se encontraban alrededor del puerto. “Hoy es un día muy especial para los bermeotarras pero también para todos los de Urdaibai”, dijo Idurre Bideguren, alcaldesa de Bermeo. Como cada año, fue la encargada de cumplir con la tradición de tirar la teja al mar. “Hace poco nos ha dejado Ramón Garaizar, txistulari del grupo Kankinkabara. Una persona muy especial para todos nosotros que hoy está más presente que nunca”, contó. Durante muchos años, junto a su grupo de txistularis, Garaizar se encargó de poner sonido al desfile en el día de La Madalena. “Todos los que iremos en la embarcación nos acordaremos de él y de la alegría que desprendía”, dijo Bideguren.

El sol asomaba tímidamente. El tiempo transcurría. Una comitiva multitudinaria de azul mahón fue la encargada de abrir paso para llegar al puerto de Bermeo. Allí no cabía ni un alfiler. Muchos aguardaban la espera para embarcar;otros, en cambio, observaban cómo las embarcaciones comenzaban su travesía poniendo rumbo a Elantxobe.

Las embarcaciones comenzaron su viaje entre los aplausos de los bermeotarras y bajo notas musicales con esencia euskaldun. Para algunos era la primera vez. Es el caso del gasteiztarra Javier Gavilanes, a quien le sorprendió el buen ambiente que se respiraba. “El ambiente es muy bueno y espero que siga siendo así”, dijo Gavilanes, que fue acompañado de dos amigos. Irati, Juliana y Amaia, tres jóvenes de 24 años, aseguran no perderse esta cita nunca. “Es un día en el que salimos todas las cuadrillas. Cuando seamos mayores vendremos con cachavas”, dijeron.

La emoción y la alegría era palpables en todos los allí presentes y más si cabe cuando las embarcaciones comenzaron a acercarse a Izaro, lugar donde Bermeo refrendó su posesión de la isla. En ese instante, contabilizar el número de embarcaciones que había en el mar era imposible. Idurre Bideguren alzó la teja y la mostró. Y llegó el esperado momento. Ese que año tras año se repite y que roba, gritos y aplausos. “Honaino heltzen dira Bermeoko itoginak” (Hasta aquí llegan las goteras de Bermeo). Emoción sobre una alfombra azul. La teja marca la titularidad de Izaro.

El arte de la teja La teja de este año ha sido pintada por el artista bermeotarra Juanjo Bereciartua. “Para los bermeotarras este día es muy especial y bonito. Me dieron la oportunidad de pintar la teja y para mí eso ha sido muy importante así que estoy muy agradecido”, dijo Bereciartua. Los barcos siguieron su rumbo hacia Elantxobe, lugar donde la alcaldesa de Bermeo tomó el bastón de mando de los tres municipios de Bermeo, Elantxobe y Mundaka. El mar estaba en calma, nada que ver con la marea de fiesta y jolgorio que se vivía en tierra. En Elantxobe se concentraron miles de personas con ganas de diversión. Por la tarde, los últimos barcos regresaron a Bermeo para continuar la fiesta, que para algunos se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Una jornada que en todo momento estuvo protegida por el dispositivo de seguridad que, por suerte, no tuvo que atender ningún incidente grave.

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