Lanestosa quiere un lugar de honor para sus ilustres

Francisco Gutiérrez, con bastón en el centro de la imagen. Fotos: Asociación Historias de Lanestosa

La asociación Historias de Lanestosa propone trasladar el busto del banquero Francisco Gutiérrez

Elixane Castresana - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Lanestosa - Abogado, consejero del primer Banco de España y Tabacalera y diputado en las Cortes de Madrid desde en 1911. Nunca renegó de sus orígenes, sino todo lo contrario. Regresaba en verano y las influencias y poder adquisitivo de un vecino tan prominente consiguieron numerosas mejoras para el rincón más occidental de Enkarterri, como un servicio de correos más rápido y eficaz. No sorprende, pues, que los vecinos profesaran a Francisco Gutiérrez un cariño que llevó a solicitar al Ayuntamiento que se erigiera un monumento en su honor. El busto, que corona un pilar, ha cambiado de ubicación tres veces desde 1935 y podría volver a moverse si prospera la iniciativa de la asociación cultural Historias de Lanestosa de instalarlo en la plazoleta de las antiguas escuelas. El traslado podría sembrar la semilla de un proyecto de mayor envergadura, el de habilitar un lugar de homenaje público a nestosanos ilustres.

Nacido “el 13 de diciembre de 1865”, los antepasados de Francisco Gutiérrez “provenían del valle cántabro de Soba”, explica Ángel Manuel de la Cruz, fundador de la asociación cultural Historias de Lanestosa. Se trasladó a Madrid y progresó en la élite económica y social de la ciudad bajo el reinado de Alfonso XIII. Se sabe que gracias a sus gestiones se aligeró el trayecto de los envíos de Correos, “de tres días a 20 horas para correspondencia que llegaba de Madrid” e instaló nuevas conexiones “para envíos desde y hasta Santander en Bilbao”. Además, consta que “financió numerosas obras en Lanestosa, ayudó a jóvenes que buscaban trabajo. A instancias de los vecinos logró la destitución de un funcionario público que al parecer no cumplía con sus obligaciones con la honestidad que debiera y dejó un importante legado a las escuelas a su fallecimiento, en 1934”, después de haber rechazado numerosos homenajes en vida. No llegó a ver el busto esculpido en su honor en 1935, que se colocó “en la plazuela existente entre la plaza de la Constitución y la casa donde el finado residió. Más adelante lo instalaron junto al ayuntamiento y, finalmente, desde 1986 vigila el tráfico que entra en Lanestosa desde uno de los refugios acondicionados en el llamado Puente Nuevo.

Otros Candidatos A su juicio, la ubicación podría mejorarse, optando por un enclave que dé mayor visibilidad al busto de Francisco Gutiérrez. Por ejemplo, el acceso a las viejas escuelas, que actualmente acogen actividades socioculturales. Cree que esa plazoleta, “conocida como La Corralada” realzaría el monumento en honor al banquero y, además, quedaría sitio para añadir más personalidades. “Sería un punto de referencia para saber más de vecinos importantes de Lanestosa. Incluso podrían añadirse códigos QR para descargar la información fácilmente”, precisa.

Ángel Manuel de la Cruz plantea algunos candidatos. Juan Manuel Caballero de la Colina, nacido en 1769, desempeñó cargos políticos relevantes en México y participó en la creación de compañías mercantiles. Suyo es el primer retrato que se conserva de un nestosano, cuya existencia desveló Historias de Lanestosa hace dos años. La carrera del pintor Francisco Sáinz prometía. Estudió en Roma, pero murió en 1853 a los 30 años mientras preparaba un cuadro que hubiera podido consagrarle. Y, aunque la historia ha relegado a las mujeres a un segundo plano, no se olvidan de la benefactora Manuela Sáinz de Rozas, que tiene una calle en la localidad.

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