por imponer su navegador en móviles con sistema operativo Android

La multa a Google tendrá repercusión para el usuario

Cartel identificador de la compañía tecnológica Google. (AFP)

Por ejemplo, podrá retirar ‘apps’ preinstaladas y que no son de su gusto

Amaya Quincoces Riesco - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Madrid - La multa récord a Google de Bruselas por imponer su navegador en móviles con sistema operativo Android frente a otras opciones ha levantado fricciones no sólo entre Europa y EE.UU. sino entre los propios expertos europeos cuyas posiciones son divergentes respecto a si la medida favorecerá o no al usuario. La Comisión Europea impuso esta semana la mayor sanción de la historia por incumplimiento de la normativa de competencia a Google, con una cuantía superior a los 4.300 millones de euros, tras acusar a la empresa de utilizar su sistema operativo Android para reforzar la posición de su buscador.

La sanción, que será recurrida por Google ante los tribunales, ha levantado heridas a nivel internacional. El propio presidente de EE.UU., Donald Trump, salió a la palestra para advertir de que la UE se aprovecha de su país “pero no por mucho tiempo”. Sin embargo, la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, considera que Google ha usado Android como vehículo para consolidar el dominio de su motor de búsqueda, con unas prácticas que han negado a sus rivales la oportunidad de innovar y competir por sus méritos.

Google, por su parte, alega que su tecnología “ha creado más elección para todos, no menos” al hacer disponibles 24.000 dispositivos de todo tipo de precios, de más de 1.300 marcas diferentes. Los expertos tecnológicos difieren sobre lo justificado o no de la decisión de penalizar a Google y de sus posibles efectos sobre el usuario. El director de Análisis de la consultora IDC Research España, José Antonio Cano, explica que la multa a Google era “previsible”. Con esa penalización a Google quien se verá especialmente favorecido es el usuario, no tanto por el impacto en Android, que seguirá igual, sino por la posibilidad de disponer ahora de mayores opciones de búsqueda y libertad para retirar aplicaciones del móvil que no le gustan, explica. Google “no puede obligar a los fabricantes de móviles a usar sus servicios de forma unidireccional, ni exigir la instalación de sus aplicaciones prefijadas que no se puedan desinstalar”, añade.

Por el contrario, el profesor del IE Business School y experto digital Enrique Dans se pregunta en su blog “¿dónde está el daño por parte de Google?”, y explica que los usuarios sin duda están contentos con Android y lo adoptan hasta el punto de convertirlo en líder absoluto del mercado europeo y mundial. A la pregunta de si la multa a Google supone “matar a la gallina de los huevos de oro” en temas de innovación en Europa, el responsable de IDC contesta con un “no” rotundo. Al contrario, continúa, tras explicar que dicha acción podría convertirse “en un aliciente” para redefinir el marco de relaciones de la tecnológica con el resto de proveedores de móviles, como ocurrió con la multa también histórica contra Microsoft hace más de una década por exigir la instalación de Explorer junto a su sistema Windows.

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