Biribilketa

Ya se le veía venir

Por Iñaki González - Martes, 24 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

TENÍA mimbres. Dicen que en su casa ya intuían que Pablo Casado estaba destinado a hacer cosas grandes en política. Con 9 años -cuentan que cuentan- ya se quedaba a ver el Informe Semanal de la tele. Con esa referencia nadie puede dudar que ahí se estaba gestando un líder. No, en serio. Casado ha sido animal político vocacional. Siempre consciente de cuál es su sitio e ideología, no comparto los reproches de quien le acusa de haber adoptado un discurso de nacional-patriotismo volcado hacia la derecha para poder ganar el pulso por el poder en el PP. Ese discurso es consustancial al personaje y no improvisado. Pablo Casado es un cachorro del pensamiento de la derecha clásica española. No es un reformista de centro con ínfulas, como aquellos que lograron reorientar el discurso del partido hacia los diez millones de votos. Casado se ha bregado en tertulias de la extrema derecha, defendiendo sin tapujos su modelo nacional. Puede decir sin mentir que cuando Albert Rivera comenzaba a acuñar un discurso de derecha populista, él ya lo tenía construido. Con lindezas como que Mayo del 68 fue fruto del aburrimiento de los jóvenes de entonces -no habría Informe Semanal con el que distraerse-, que Javier Bardem es “subnormal”, que la izquierda da la lata “con las fosas de no sé quién”, que los independentistas pueden acabar como Companys -fusilado por el régimen franquista-, etc. En su favor hay que decir que a alguien al que le aprueban el 80% de una carrera superior en seis meses no se le puede perder de vista. Si será modesto que borró de su currículo que fue becario de banca en Suiza. O al menos eso decía antes.

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