afronta el inicio de una nueva campaña con la ilusión por bandera

El nuevo Muniain

Recuperado desde el pasado abril de su segunda lesión grave de rodilla, el navarro afirma que, tras superar ambas, ahora se siente “más fuerte”

Aitor Martínez. Enviado Especial - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

de Lutte - La mirada, casi perdida, de Iker Muniain tendido en el césped de San Mamés hizo saltar todas las alarmas en los instantes finales del encuentro de la Europa League que enfrentó al Athletic y al Zorya Luhansk el 28 de septiembre del año pasado. El navarro, capitán en aquel partido, quedó dolorido en el suelo con la mano sobre su rodilla derecha tras poner un centro al área. Al apoyar el pie, escuchó el mismo chasquido que en la primavera de 2015, entonces casi inmóvil sobre la línea de fondo del estadio Ramón Sánchez Pizjuán, se le quedó grabado a fuego en la mente. Déjà vu. Aunque para su desgracia, real como la vida misma. El destino volvió a sacudir al navarro con la misma crudeza justo cuando, tras varios meses complicados, había recuperado su mejor versión. Ahora, en De Lutte, bajo un sol de justicia, afronta el inicio de una nueva campaña con la ilusión por bandera y el mismo hambre que le llevó a debutar con el Athletic en el verano de 2009. Más maduro, casado y a la espera de su segundo hijo, una niña que verá la luz el próximo noviembre, el conjunto bilbaino y sus aficionados aguardan a un nuevo Muniain.

El propio futbolista responde con la sinceridad de un niño, mientras asiente con la cabeza, que sí, que es un nuevo Muniain, al menos uno distinto al que con apenas 16 años Joaquín Caparrós hizo debutar en un choque europeo. El principal motivo, más allá de que esté ante su décima temporada en el primer equipo, son las dos graves lesiones de rodilla a las que ha tenido que hacer frente en apenas dos años y medio. Reflexivo, admite que las lesiones “nunca son buenas”, aunque trata de buscar la parte positiva de las mismas: “Las lesiones no son buenas, pero en cierta medida me han venido bien y me siento un jugador más fuerte y mucho más entero de lo que era en mis primeros tiempos, que no quiere decir que no hiciera nada, pero sí que en cierta manera te ayuda a crecer”. ¿Un nuevo Muniain? “Sí”, responde tajante.

El navarro explica que ya desde su primera lesión comenzó a cambiar su dinámica de trabajo. “Ahí cogí otro tipo de rutina. Haces un clic en tu cabeza y todo cambia un poco: la forma de prepararte, de entrenar, de ser más constante y de tener esa continuidad”. Entonces, tardó ocho meses en regresar;en la segunda, acortó esos plazos y volvió tras seis meses y medio de dura recuperación. Conocedor por su propia experiencia de lo que suponía reponerse de un varapalo tan duro, Muniain reconoció ayer en el hotel de concentración del Athletic en tierras holandesas que confiaba totalmente en regresar a un gran nivel. “No me sorprendió volver a ese nivel porque trabajé mucho y sabía que tenía muchas opciones de volver a ese gran nivel, como ya lo había hecho anteriormente. Después de una lesión grave siempre queda la duda de cómo volverás, pero estaba seguro y confiado y visualizaba cómo podía ser mi vuelta. Eso también te ayuda a lo que haces luego en el terreno de juego”.

Asimismo, al ser cuestionado por el estado de sus rodillas, el navarro aseguró que están “muy bien” y que “la lesión está ya olvidada completamente”. No ocultó que el curso “fue duro”, aunque “bonito a la vez” por haber podido regresar de la forma en la que lo hizo. “Cuando le ganas el pulso a una lesión, más de la manera en la que lo hice, volviendo a sentir muy buenas sensaciones, encontrándome muy bien y pudiendo disfrutar de mi juego, es más satisfactorio”, añadió.

ILUSIONADO Volvió a jugar a las órdenes de José Ángel Ziganda el 9 de abril en un encuentro ante el Villarreal en el que además vio puerta, como en otros dos de los siete partidos en los que participó antes del final de la temporada.

Impulsado por su gran final de curso, Muniain afronta con “toda la ilusión del mundo” la pretemporada a las órdenes de Eduardo Berizzo, con quien dice que “la toma de contacto ha sido muy buena”. “Tanto él como su cuerpo técnico son gente trabajadora que nos quiere poner a tono para realizar la idea de juego que traen. Está siendo muy intensa desde el primer día, estamos muy bien”.

Sin previas europeas que generen una mayor presión a los jugadores en pretemporada, Muniain asume que el objetivo del equipo de cara al curso entrante es “quedar lo más arriba” y ganarse una plaza “para jugar competiciones europeas”. Para ello, apunta que deberán hacer “borrón y cuenta nueva” tras una temporada para olvidar. Eso sí, ayer no quiso olvidarse de Ziganda y su cuerpo técnico. Lamentó que no salieran las cosas “como uno quiere” pese a la “ilusión” que se generó también con su llegada al banquillo del primer equipo hace poco más de un año, y les deseó “toda la suerte del mundo” tanto a Kuko como a su cuerpo técnico.

Por último, no se mostró excesivamente preocupado por estar en su último año de contrato. No dio ninguna pista, aunque su reacción hizo indicar que las conversaciones entre ambas partes para renovar están en marcha: “El club y yo tenemos una magnífica relación. Cuando haya algo que decir lo diremos. No quiero estar muy centrado en la renovación”.