Pobeña 1890

Bego e Iñaki, salsa pobeñesa

Begoña e Iñaki fueron homenajeados por sus vecnos en la recreación Pobeña 1890. (E. Zunzunegi)

Begoña López e Iñaki Jaka no nacieron en Pobeña pero se han hecho hueco en el corazón pobeñésDependienta y modelo ella, y marinero él, son parte activa de la vida sociocultural de este enclave

Emilio Zunzunegi - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Muskiz. El pequeño enclave costero de Pobeña tiene a gala ser un núcleo donde todos los vecinos se conocen y forman una piña a la hora de defender su historia y sus tradiciones, sean estas religiosas, como la romería del Socorro y el Socorrillo o la cabalgata de Reyes, o culturales como la herencia minera y venaquera, expresada en el marco de la recreación Pobeña 1890. Tanto en unas como en otras, están presentes desde hace muchos años Begoña López e Iñaki Jaka, dos pobeñeses de adopción que este año han visto recompensado su compromiso con este pueblo en un sentido homenaje popular realizado en el marco de la décima recreación histórica Pobeña 1890. “Estoy encantada y emocionada con este homenaje”, señalaba María Begoña López Martínez, natural del barrio de Las Carreras en Abanto-Zierbena, que el próximo 16 de septiembre cumplirá 88 años, de los que los últimos 24 han transcurrido en Pobeña. “Cuando yo venía a Pobeña con 6 o 7 años el agua del Barbadun todavía llegaba hasta lo que es ahora la carretera. Hoy en día vivir en Pobeña es para mí un premio que me ha dado Dios. En Pobeña hay tranquilidad y buena gente con la que puedes contar para todo”.

La vida de Begoña cambió en su juventud cuando su familia se trasladó a Barcelona. “Teníamos unos parientes de Gallarta que tenían un laboratorio químico en la céntrica calle Canuda”, reseña Begoña que de allí pasó por una farmacia de la Plaza Real y luego estuvo 14 años en una tienda en el Paseo de Gracia.

Modelo Desde Gracia, Begoña dio el salto como jefa de tienda a la reconocida Casa Gales en la calle Diagonal. “Allí combinaba la atención al público con el pase de modelos de alta costura. Un día estaba mostrando unos peinados en Casa Gales y recibimos una llamada preguntando si por favor podía pasarme por la embajada de los EE.UU. ¡Pero si yo no conozco a nadie! les dije. Tú vete, me dijo la dueña, y resultó que querían que participara en el desfile de varias firmas de moda americanas que acudían a la Feria de la Moda de Barcelona”, relata esta mujer que se define como “una hoja que ha ido de un lado a otro, pero siempre subiendo”. Madre de tres hijos y abuela de dos nietas a las que adora. De carácter inquieto, todas las mañanas se acerca hasta el albergue de peregrinos para recibir a los caminantes. “Yo lo hago por libre, voy con un libro de la historia de Pobeña y les explico cosas del pueblo y lo que pueden ver y la verdad, se quedan maravillados”, comenta esta mujer que también colabora con la cultura en Las Carreras a donde acude a participar en las bodas vascas.

El otro protagonista del reconocimiento popular fue Iñaki Jaka Alonso, natural del barrio abantoarra de Putxeta, aunque lleva desde hace 56 años viviendo en Pobeña. Al menos en los meses en los que podía desembarcar pues su vida laboral ha estado ligada desde muy joven al mar. “Con 17 años me apunté en la Comandancia de Castro Urdiales porque yo quería ir a la marina”, señala este navegante que ha circundado varias veces al mundo. Tras la guerra, Iñaki trabajó como carpintero de ribera pero la llamada del mar le siguió acompañando durante 32 años en buques mercantes “de múltiples banderas incluido el ferry Patricia que unía Santurtzi y Portsmouth”, comenta este vecino aficionado a los minerales que a sus 89 años puede presumir de que en Suecia “me pagaban un suplemento por no haber estado nunca enfermo”.

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