taller de teatro de CEAR-Euskadi

‘Alas’ que mueven emociones

Caminamos para crecer, grupo surgido a través de un taller de teatro de CEAR-Euskadi, se encuentra representando su segunda obra

Un reportaje de Joana Pérez - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

MI sueño sería que Caminamos para Crecer no tuviera que existir”. Esta frase es de Estefanía Pasarín, una de las actrices que participan en este grupo de teatro, nacido al amparo de CEAR-Euskadi. “Solo iba a ser un taller de dos o tres meses y ya han pasado tres años”, recuerda Youssef Ennouary, otro de los actores que ha representado las dos obras que han puesto en marcha: La zanja y Alas rotas. Con esta última retomarán las actuaciones a partir de septiembre y con las primera fueron más de 25 las representaciones que realizaron.

Caminamos para Crecer fue el fruto de la combinación del trabajo que se desempeñaba desde el Área de Incidencia y Participación Social y desde el Área de Voluntario de CEAR-Euskadi. “Había gente que hacía teatro y nos apetecía compartir lo que sabíamos abriéndonos a más gente”, afirma José Manuel, Fore, Pérez, director de esta agrupación, que tuvo en Abdel Salam un apoyo para que la gente se uniera a debutar en las tablas. “Él movilizó a un montón de gente”, señala Fore, quien destaca que “empezamos el taller para crear un espacio donde poder conocernos y a través del teatro ir desarrollando técnicas teatrales. Y escribimos un texto que estaba basado en sus vidas”. Unas vidas que han estado marcadas por la búsqueda de un futuro mejor, en el que las barreras se diluyan.

Lo que comenzó como un curso se convirtió en “La zanja, una obra de teatro no premeditada”. El resultado fue bueno y la “emoción” que llegaba a los espectadores tuvo continuidad en Alas rotas, donde se ha visto una evolución. “Hay un crecimiento personal, grupal”, asegura Marta Marroquín, otra de las artistas, quien describe que “’La zanja es un dardo al espectador mientras que Alas rotas es una obra más convencional”. En esa línea se muestra Estefanía. “En La zanja había historias muy duras mientras que Alas rotas aúna el machismo, la xenofobia o la persecución que están latentes en la sociedad. Todo está en la sociedad, otra cosa es que nos pongamos las gafas para verlo o no”, subraya.

Los ensayos y las representaciones les ayudaron a “conocer gente nueva”, tal y como asegura Mahamadou Sow, otro de los actores. Su compañero Diakaridia Diabate apunta que han logrado “concienciar y desarrollar las emociones”. Y esa fibra sensible que se toca en los espectadores la ha visto Pedro Mario Rueda, el técnico de luces. “Los espectadores tienen mucha empatía y quieren hablar con los personajes porque saben que es real lo que ven en el escenario”. “Es muy bello y especial”, reconoce Eduardo Calvo, otro de los artistas.

Para que la puesta en escena sea la idónea, son necesarias muchas horas de ensayos, de estudio del guion. Y, en ocasiones, compaginar trabajo y afición no es nada fácil. “Es complicado porque hay gente que trabaja el fin de semana o que tiene que pedir horas en el trabajo para poder actuar”, comenta Fore, que pone en valor el “esfuerzo” que todos realizan para que La zanja, en su momento, y Alas rotas, en la actualidad, hagan vibrar al público.

Y Caminamos para Crecer tiene visos de tener un futuro lleno de historias con las que atraer a los espectadores porque “se ha dado un salto brutal. Es gente que no había hecho teatro y lo está defendiendo con mucha dignidad”, según expresa Fore. Pero para el director lo primordial es que “todo el grupo crezca como personas, que los conflictos se resuelvan de manera sana y emocionalmente con conciencia”.

Nuevo reto En otoño seguirán girando con Alas rotas pero en el horizonte se divisa un nuevo proyecto en el que Caminamos para crecer cambiará de registro. “Haciendo crítica social hemos transmitido desde el lado más doloroso. Ahora me gustaría hacerlo desde el humor”, cuenta Fore, que precisa que en las dos obras que han realizado también hay pequeñas dosis de humor, para sacar una sonrisa al espectador: “No podemos estar ahogando al público con drama y drama, si no llegaría un momento en el que desconectaría”.

De momento, les queda el desafío de seguir concienciando a los espectadores en las funciones que llegarán en otoño.