Hasta el próximo 11 de noviembre

Doscientas fotos para narrar 125 años de historia

El museo Rialia de portugalete acoge la muestra fotográfica ‘The Flying Ferry’

Un reportaje de Miguel A. Pardo - Jueves, 26 de Julio de 2018 - Actualizado a las 07:25h.

SU esqueleto, que ha servido para unir los 160 metros que separan Portugalete de Las Arenas, ha marcado el progreso y la estampa de ambas márgenes. Ha tenido un gran peso específico en el desarrollo económico de ambas zonas de Bizkaia y también en la forma de desplazarse de una orilla a la otra de El Abra. Ahora se cumplen 125 años desde que Alberto de Palacio hiciese realidad aquello que parecía una auténtica bilbainada: un Puente Colgante. Para celebrar su cumplealos y hasta el próximo 11 de noviembre el museo Rialia de Portugalete acoge la muestra The Flying Ferry, una exposición que, a través de cerca de 200 fotos, muchas de ellas inéditas, narra la historia del transbordador y también de la sociedad que le rodea.

Todo lo expuesto es fruto de la labor de investigación y la imaginación de Mario Paniego, comisario de esta muestra. Quizás, de entrada, uno de los aspectos que más llame la atención es su denominación, The Flying Ferry. “El título viene de una postal de 1909 que publicó una empresa norteamericana del norte de Nueva York. Esa instantanea con la imagen del Puente Colgante se distribuyó por Chicago, Londres y Nueva York y decía: The Flying Ferry from the Nervion river, Portugalete”, señala Paniego. Y es que, por mucho que se le llame Puente Colgante por la posición de su barquilla, esta no cuelga, se desplaza y, por eso, sigue siendo un medio de transporte para la ciudadanía. En esta exposición fotográfica se pueden ver imágenes que reflejan los cambios que ha ido experimentando la barquilla a lo largo de este tiempo e, incluso, del paso a paso del montaje del travesaño superior del transbordador tras haber sido desturido en la Guerra Civil.

Hay muchas maneras de contar la historia y esta exposición navega, viaja por diversas formas de narrar lo que fue y es el transbordador. De este modo se pueden ver desde fotografías artísticas a otras cotidianas en las que, por ejemplo, se puede apreciar el típico gesto que ha marcado la infancia de varias generaciones de niños;columpiarse sobre las gigantescas barras del puente que están ancladas en plena acera. Instantáneas de familias que transitaban a uno y otro lado del puente, fotos aéreas, panorámicas en las que, desde Sestao, se puede divisar este emblema que es Patrimonio de la Humanidad desde 2006 en toda su inmensidad y anáglifos, fotografías que para verlas en todo su esplendor hay que ponerse las gafas 3D. “Para encontrar estas imágees he tenido que buscar en siete u ocho archivos documentales. Me he quedado con las ganas de incluir más, sin duda, pero para ponerlas en sala hay que hacer ajustes y que quede proporcionado”, apunta Paniego.

Pero, con toda seguridad, uno de los grandes atractivos, además del paisaje que se puede divisar desde lo más alto de Rialia, está a la entrada de la exposición. Se trata de una cámara oscura en cuyo interior, según se vaya adaptando el ojo humano a esa situación, se puede disfrutar de esplendorosas imágenes que narran no solo la historia del Puente Colgante, sino también la de Bizkaia, ya que una y otra van estrechamente unidas. “Que el espectador esté un par de minutos y verá cómo proyectado en la pared la barquilla se va moviendo”, indica Paniego, el creador de esta exposición que en 200 fotos narra 125 años de historia.