Décimo séptima etapa

El futuro asoma en el col de Portet

Egan Bernal. (Foto: Efe)

La cima inédita de ayer confirma el cambio generacional, con la ambición de roglic y la consagración de bernal

Un reportaje de Mikel Reina - Jueves, 26 de Julio de 2018 - Actualizado a las 07:25h.

EL cambio generacional asoma en el Tour de Francia. El paso del tiempo también hace mella en los corredores. Chris Froome empieza a dar síntomas de ser humano. Geraint Thomas, en cambio, parece llegado de otro planeta para consagrarse en la élite. Tom Dumoulin, como su modo de correr encima de la bicicleta, con ritmo y constancia, pelea por las grandes vueltas con un estilo único. Primoz Roglic, la gran sorpresa de esta edición, ha llegado para quedarse.

Parece que ayer se despejó la mente de Nicolas Portal, el director del Sky. Se descubrió una de las grandes incógnitas de esta Grande Boucle. Thomas está más fuerte que Froome. Es un hecho. En el col de Portet el maillot amarillo sacó de rueda al que era su jefe de filas al principio de la ronda gala. Viene a la mente la parecida situación vivida por el tetracampeón en 2012 con Bradley Wiggins. En aquella ocasión, Froome, que sacaba de rueda a su compañero, cedió por obedecer las jerarquías de equipo. Por una parte es normal el bajón del nacido en Kenia, ya que ganó el Giro de Italia en un duelo vibrante con Dumoulin. El holandés trajo al pelotón un nuevo estilo de correr. Sin cambios de velocidad espectaculares. Solo ritmo y constancia. El del Sunweb, actual campeón del mundo de contrarreloj, saca provecho de su especialidad, donde es el mejor. Pero con tan solo una crono no se puede ganar una carrera de tres semanas. Dumoulin traslada ese método de la lucha contra el tiempo a la montaña. Así se ha asentado en la élite, con un estilo único. Primoz Roglic trata de imitar su ejemplo. El corredor esloveno se dio a conocer al gran público en abril, cuando conquistó la Euskal Herriko Itzulia y, después, el Tour de Romandía. Ganador de etapas tanto en el Giro como en el Tour, esta temporada ha dado el salto de competir por las vueltas de una semana a estar cuarto en la décimo séptima etapa.

Asimismo, el ciclismo colombiano vive un relevo generacional. A pesar de la victoria de etapa de ayer, Nairo Quintana ha dado un paso atrás en lo que a la clasificación general se refiere. De hecho, si en col de Portet el del Movistar hubiese sido una amenaza, el Sky no le habría dejado marcharse. Egan Bernal habría ido tras él, como a por todos los ataques que amenazan la estructura del conjunto británico. Con tan solo 21 años y en su primera participación en la Grande Boucle, Bernal es el último relevo de la marcheta imperial del Sky. El año pasado la nueva estrella ganó el Tour de Porvenir, la carrera de jóvenes más importante del panorama internacional, que también venció Quintana en 2010. Sinónimo de éxito. Es la gran apuesta del ciclismo colombiano, que se aleja del corredor prototipo de escalador. Bernal es también un magnífico contrarrelojista. Venció en la crono del Tour de Romandía por delante de otro rodador como Roglic. A pesar de su edad, Bernal pronto estará peleando por las grandes vueltas. Este año ganó el Tour de California. El paso del tiempo es inexorable, también en el ciclismo.

Secciones