los incendios más mortíferos que se recuerdan en grecia

Solo la solidaridad griega aplaca una tragedia con ochenta muertos

Voluntarios preparan lotes de comida en la localidad de Nea Macri para repartir entre los residentes afectados por los incendios. (AFP)

Bomberos y protección civil mantienen la búsqueda de decenas de personas desaparecidas

Ana Mora Segura - Jueves, 26 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:41h.

Atenas - Los incendios más mortíferos que se recuerdan en Grecia se han cobrado ya ochenta vidas y no se excluye que la cifra alcance el centenar pues todavía hay muchas personas dadas por desaparecidas, mientras bomberos y protección civil se afanan en retirar escombros de casas y coches calcinados. El último parte habla de decenas de personas en paradero desconocido, aunque las autoridades aclararon que algunas personas podrían haber vuelto a sus casas sin que sus familiares avisaran de su regreso, mientras que de los más de 180 heridos, tan solo setenta siguen hospitalizados, once de ellos en estado crítico. Ante esta tragedia, iniciativas privadas y vecinales, autoridades y organizaciones humanitarias reaccionaron rápidamente. La ola de solidaridad se asemeja tanto a un tsunami que los municipios afectados pidieron que cesara la recolecta de alimentos, agua y ropa, pues hay un exceso de oferta que no pueden gestionar. En las últimas horas los vecinos acudieron, tanto por iniciativa propia como llamados por ayuntamientos y organizaciones, directamente a la zona afectada para colaborar con la extinción de los incendios o a distintos puntos para ofrecer medicamentos, donaciones de sangre y productos de primera necesidad. Desde que el lunes se declararan varios incendios simultáneos por todo el país, los ciudadanos griegos reaccionaron primero con el rescate de los que huían de las llamas y ahora atendiendo a aquellos que han perdido sus hogares. “En la playa había mucha gente de edad avanzada que no podía entrar en la embarcación. Conseguí estabilizarla con dos anclas y así, con la ayuda de un hombre, pudimos subirlos. En total rescaté a una decena de personas”, contó el capitán de un pesquero que acudió a la zona la noche del incendio. Redes sociales como Facebook y las dramáticas imágenes que inundan los medios de comunicación han tenido un papel muy relevante en la movilización de la ayuda. Muchas personas abren sus hogares a los damnificados, pero también negocios como hoteles, hospitales privados, supermercados, taxis o empresas de telecomunicaciones están al servicio de aquellos que lo necesitan. La segunda jornada tras los incendios que arrasaron quince kilómetros cuadrados de una zona a la que muchos atenienses se trasladan durante el verano estuvo copada de relatos dramáticos, pero también de historias con final feliz. Gemelas desaparecidas Entre los episodios que más alarma han creado está el de unas gemelas de 9 años que se perdieron en pleno incendio en la localidad de Mati, donde perecieron la totalidad de las víctimas mortales. Angustiados por su más que probable muerte, los padres respiraron con alivio al reconocerlas en un vídeo difundido por televisión. Las pequeñas habían sido rescatadas junto a otras personas por un barco de pesca que las trasladó hacia el puerto de Rafina. Por desgracia, allí, inexplicablemente, volvieron a desaparecer, lo que ha provocado una ola de preocupación nacional reflejo de la angustia y el dolor que se vive estos días en todo el país. Todos los medios de comunicación difundían ayer sus fotografías y pedían la colaboración ciudadana. Una historia que también terminó felizmente fue la de un hombre de 41 años que se lanzó al mar en Mati para huir de las llamas y se salvó gracias a que aguantó cuatro horas nadando hasta llegar al puerto de Rafina, como relató su padre. Otros no tuvieron esa suerte, pues murieron ahogados frente a las olas y vientos que llegaron a superar los cien kilómetros por hora. Mientras, comenzaron las tareas de desescombro y de reparación de las instalaciones eléctricas. La localidad de Mati, la más dañada, permanecerá previsiblemente sin agua durante quince días y sin corriente eléctrica durante un mes.

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