SU DÍA A DÍA

Los otros ojos de Berizzo

Marcucci, Bonano, Uglessich, Fernández y Kisluk forman el equipo de ayudantes del entrenador argentino

Un reportaje de Aitor Martínez - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

LA intensa semana de trabajo realizada por el Athletic en su retiro holandés ha permitido conocer un poco más de cerca la forma de trabajar de Eduardo Berizzo y el resto de su cuerpo técnico, así como tratar de averiguar desde una lógica distancia cómo es el día a día entre los nuevos inquilinos del banquillo rojiblanco y los miembros de la primera plantilla. La exigencia ha sido el denominador común de todas y cada una de las sesiones de entrenamiento, en las que el buen rollo ha sido predominante pese al cansancio acumulado por los jugadores. Con Berizzo siempre muy pendiente de todos y cada uno de los movimientos de sus pupilos, en la localidad holandesa ha quedado comprobado que los roles en el seno de los ayudantes del técnico argentino están bien definidos y que de entre sus cinco escuderos, que son una extensión de sus ojos, sin duda el más intenso de todos ellos es Pablo Fernández, el preparador físico.

Su influencia en los aspectos motivacionales del grupo se presumen vitales. Siempre activo, su voz es generalmente la que más se escucha en cada una de las sesiones de trabajo del equipo. Coge las riendas del grupo desde el comienzo, explica los distintos ejercicios físicos y se pone manos a la obra. El profe, como se refieren a él en alguna ocasión, es vital en el grupo de trabajo, toda vez que es el encargado de poner a tono las piernas de los futbolistas rojiblancos. Graduado en educación física, trabajó en sus comienzos con Jorge Sampaoli y a finales de la década de los 90 comenzó una dilatada carrera profesional que le hizo coincidir con Berizzo en O’Higgins.

Algo más callado, pero cosido siempre a una sonrisa, asoma Ernesto Marcucci, natural también de Cruz Alta, como su jefe. Él fue la cara visible del Sevilla en los encuentros en los que Berizzo no pudo dirigir al conjunto andaluz al estar tratándose del cáncer de próstata que le diagnosticaron. La relación entre ambos comenzó en la infancia, incluso llegaron a compartir alojamiento en Rosario cuando en busca de su sueño de convertirse en futbolistas profesionales tuvieron que dejar atrás sus hogares para enrolarse en las filas de Newell’s, en el caso del primer entrenador, y en Renato Cesarini, en el del primer asistente, pero no fue hasta la época en la que Marcelo Bielsa dirigió a la selección chilena, donde tuvo a Berizzo de asistente y a Marcucci de ojeador, cuando ambos comenzaron a trabajar juntos. Licenciado en Derecho, dejó su carrera profesional a un lado cuando Berizzo le propuso ir con él de la mano a Estudiantes. Desde entonces, son inseparables y quienes le conocen bien ponen en valor su capacidad para analizar el juego y trabajar la estrategia.

Un peldaño por debajo, por eso de que figura como segundo ayudante técnico, asoma Roberto Bonano. El que fuera portero del Barcelona o el Alavés, entre otros equipos, jugó durante tres temporadas y media con Berizzo en las filas de River Plate. Se retiró en el conjunto babazorro en 2008 y se asentó en la ciudad condal, donde se sacó el título de entrenador y se especializó después como preparador de porteros. Pese a que no se dedica de manera exclusiva a ellos, no resulta extraño verle junto a Carlos Kisluk, este sí con un rol específico como entrenador de porteros, dirigiendo a los tres guardametas rojiblancos. Acompañó a Berizzo en su primera experiencia en los banquillos en Estudiantes y colaboró con él también en O’Higgins, aunque abandonó el cargo tras el primer año. En 2016 ambos volvieron a cruzar sus caminos, en el último curso de Toto como técnico del Celta.

Algo más callado, aunque siempre muy pendiente de todos los movimientos de los jugadores rojiblancos, Mariano Uglessich desempeña el rol de tercer ayudante técnico. Futbolista profesional hasta la conclusión de la temporada 2015-16, se unió al equipo de trabajo de Berizzo el pasado verano, coincidiendo con la llegada del técnico al Sevilla. Uglessich fue discípulo del que es ahora su jefe durante la etapa de Toto en O’Higgins, donde conquistaron el torneo Apertura de 2013 y la Supercopa chilena de 2014.

Por último, el ya citado Kisluk cierra el círculo. Forjado como preparador físico y entrenador de porteros, es el encargado de poner a tono a los guardametas rojiblancos. Lleva trabajando junto a Berizzo desde que este dirigió a Estudiantes y el curso pasado en el Sevilla se encargó también, junto a Pablo Fernández, de la preparación física de los jugadores. Los cinco son los otros ojos de Berizzo.