El último, en Berango

Bizkaia cumple una década sin registrar grandes incendios forestales

El mayor operativo foral de los últimos años se desplegó para el fuego que arrasó 200 hectáreas en montes de Berango. (Pablo Viñas)

En 2017 se quemaron solo 77 hectáreas gracias a la labor de prevención foral y de los propietarios de los bosques

Alberto G. Alonso - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Los grandes incendios forestales pasan de largo en Bizkaia. Afortunadamente. Todavía con las imágenes en la memoria de los devastadores fuegos que han asolado esta semana el entorno de la capital griega de Atenas, fuentes de la Diputación de Bizkaia han indicado que desde hace diez años, los bosques del territorio no han conocido ningún GIF, -acrónimo que entre los especialistas se usa para definir los Grandes Incendios Forestales-, los que superan las 500 hectáreas de superficie.

El último gran fuego forestal registrado en Bizkaia se remonta al invierno de hace tres años, en diciembre de 2015, en una zona de Berango, donde se consumieron poco más de 200 hectáreas de bosques en una aciaga noche. Y es que no solo han desaparecido los GIF, también los fuegos menores han caído en la última década, según los datos aportados desde la Diputación.

Entre enero y diciembre del pasado año se produjeron en el territorio vizcaino un total de 34 fuegos forestales que sumaron una superficie total afectada de 77,6 hectáreas.

Además, la gran mayoría, un total de 23, solo quemaron una extensión menor a la hectárea y solo dos superaron las cinco, eso sí sumando ambos 45,22 hectáreas.

Se da además otra circunstancia positiva. Los bomberos forales tuvieron que extinguir mayoritariamente zona de pasto y matorral ya que solo 4,42 hectáreas presentaban zonas de arbolado.

Todo ello supone que de la superficie total de bosques con que cuenta el territorio, 131.748 hectáreas, el pasado año el fuego consumió únicamente el 0,0033% de la masa forestal. Unas cifras similares a las del año anterior ya que en 2016 se apagaron 41 incendios en los bosques que afectaron a 85,47 hectáreas. Todas estos guarismos de récord vienen a consolidar una tendencia constante desde el año 2008.

Aitor Omar, jefe de la Sección de Protección Forestal del Servicio de Montes de la Diputación Foral, pone en contexto el nivel de incendios en Bizkaia mirando a otras zonas de la cornisa cantábrica que, por extensión y morfología física, son similares. “No hay comparación posible”, asegura rotundo. Y aporta datos. “En Cantabria, con el doble de superficie que Bizkaia, cada año registran incendios en una horquilla que va de 7.000 a 10.000 hectáreas”. No se compara con Galicia donde la extensión arrasada se cuenta habitualmente por decenas de miles de hectáreas, tal y como ocurrió hace unos años que en solo tres días se perdieron 45.000 hectáreas de bosques.

Y, ¿por qué se registran estas cifras tan positivas en Bizkaia? Desde la Diputación lo razonan en base a la concienciación de la población y a las labores de prevención que se mantienen auspiciadas tanto desde la institución foral como por parte de los forestalistas, los propietarios privados de los bosques.

El jefe de la Sección de Protección Forestal detalla que “la labor de prevención tiene diversas facetas” y que tomadas en conjunto conforman un red de acciones que minimiza la generación de los fuegos forestales. Además, en el caso de producirse, permite una extinción lo más rápida posible por parte de los bomberos y las brigadas forales.

Aitor Omar indica que lo primero “es una gestión apropiada de los montes para reducir la propagación de los fuegos si se diera el caso”. La Diputación actúa como institución en sus montes y coopera con las extensiones boscosas municipales, pero también se asocia con los propietarios forestales que aglutinan el 75% de la masa forestal del territorio.

Medidas preventivas

Para apoyarlos, el Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural tienen en marcha planes de ayuda para invertir en desarrollar medidas preventivas y que para este año suman alrededor de 5,5 millones de euros. Por ejemplo, con estas subvenciones forales se construyen infraestructuras como balsas para recoger agua cuando haya un fuego en las inmediaciones o se establecen barreras naturales que impidan la expansión de incendios forestales en zonas de medio o alto riesgo.

También se trabaja para evitar dar combustible a las llamas que se puedan generar y los hacen con la eliminación del matorral bajo invasor de las masas forestales, manteniendo limpias las pistas forestales y llevando a cabo labores de clareo, entresaca y poda. Son trabajos que además de evitar la propagación del fuego eliminan el poder calorífico al incendio y evitan el traslado de las llamas a las copas de los árboles.

“Con todas estas medidas creamos masas forestales más resistentes y más atendidas. De esta manera también los dueños ven que su propiedad tiene un valor que no pueden permitir que se queme y que en caso de un fuego se puede resolver rápido, excepto si las condiciones climatológicas o del suelo lo impiden”, resume el responsable foral.

Otra faceta poco conocida, pero muy importante, es la gestión de los pastos de montaña por parte de la ganadería extensiva. La intervención foral ha permitido que en lugar del uso del fuego como herramienta para limpiar los terrenos que históricamente usaban los ganaderos, ahora se acude a medios mecánicos que retiran las llamas de la ecuación.

Lo mismo ocurre con la obligatoriedad de conceder permisos administrativos para quemar rastrojos, su cumplimiento mayoritario por los baserritarras, sumado a la cada vez mayor concienciación social, suman más acciones para mantener la riqueza forestal de Bizkaia.

Revisado el plan de emergencias

Todo este conjunto de medidas está integrado en un Plan de Emergencias concreto, que se renovó en diciembre del año pasado, en el que se establece el operativo para atender este tipo de emergencias y se detalla la colaboración existente entre todos los agentes implicados tanto en la prevención como en la extinción de los incendios.

El documento se adapta no solo a la normativa vigente sino que es moldeable en función de la gravedad y afección de los fuegos. Un dato. Este plan coordina el trabajo de 580 personas, entre agentes forales, de los municipios y del Gobierno vasco. También prevé planes de contingencia en caso de que un fuego forestal afecte a zonas limítrofes con Araba o Gipuzkoa, además de con las colindantes comunidades de Cantabria o Castilla y León.

El plan también recoge un diagnóstico del escenario actual el cual indica que los incendios se siguen generando, como viene siendo tradicional, entre octubre y abril. Por ejemplo, el año pasado, marzo y abril fueron los meses de mayor presencia de estas catástrofes naturales, aunque también se apunta que “en los últimos años se ha observado un incremento de los incendios en la época estival”, como ocurre en el resto de la península.

Omar se muestra satisfecho con el panorama actual y el bajo índice de siniestros en los bosques, pero no baja la guardia. “La posibilidad de grandes incendios siempre va a existir porque tenemos el combustible disponible en nuestros bosques”, concluye con visión realista del problema.

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