El ‘padrenuestro’ del jazz

Por Jon Mujika Por J. Rodríguez - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

LOS más próximos le conocieron con un sobrenombre, qué se yo, de pelotari: Danés de Amorebieta. En los registros y las documentaciones oficiales se conocía como Per Erik Lindegaard Gredsted-Larsen pero en la cargada atmósfera del jazz, donde reinó como nadie lo ha hecho en Bizkaia o entre las ondas de la radio, desde donde proyectó su pasión entregada por la música, él fue Pío. Pío para siempre. Pío Lindegaard. Cualquier amante del arte de Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Louis Armstrong;cualquiera de entre los nuestros que sueñe con aquel swing que nació a finales del siglo XIX en Nueva Orleans, lo reconoce: Pío Lindegaard, cónsul de Dinamarca en Bilbao desde 1960, ingeniero termodinámico e impulsor del comercio entre Dinamarca y Bizkaia, dejó una huella inolvidable antes de su marcha, a un paso del siglo XXI. No en vano Pío murió en 1999.

Cuentan las crónicas que en 1970, el rey danés Federico IX le concedió la orden de Dannebrog en su categoría de caballero, siendo ascendido -en 1976- al grado de primera clase por la reina Margarita II. Fue un hombre con transmisión, alguien que calaba.

Tanto, que en 1958 fundó el primer Jazz Club de Bilbao que desarrolló sus actividades hasta mediados de los sesenta. En 1991, y merced a un acuerdo alcanzado con la Sociedad Bilbaina, se retomó el proyecto de un club inolvidable. La ola de su pasión por la música, en especial por el jazz, le mecían entre una cuna de reconocimientos y recompensas. No por nada, en 1983 recibió el premio Mikeldi por su labor a favor del Festival de Cine Documental y cortometraje de Bilbao (Zinebi), con el cual permaneció vinculado desde sus comienzos . Dos años después, en 1985, fue distinguido con el Molino de plata de Getxo por su contribución al festival de jazz de la localidad vizcaina y se voz se hizo inolvidable desde abril de 1950, cuando fue invitado a presentar un programa de música danesa en Radio Bilbao. De entre tantos programas musicales como brotaron de sus discos y de su ingenio queda memoria, sobre todo, Batería y contrabajo , con la plusmarca de... ¡¡48 años!! en antena. En los últimos años sonó en Radio Euskadi y Pío consiguió con este programa el aprecio de la audiencia y el respeto de la comunidad jazzística.

¿De dónde le vino ese amor por el jazz?, se preguntarán ustedes. Se lo transmitieron personalmente artistas tan célebres como Benny Carter, Count Basie o el mismísimo Duke Ellington, primeros espadas de cuya ciencia mamó Pío, sin renegar al swing hasta última hora.

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