Biribilketa

Hablemos del ‘caso Piñar’

Por Iñaki González - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

TODO el mundo hablaba ayer del caso Juana Rivas tras conocerse que un juez la ha condenado a cinco años de prisión por sustracción de sus dos hijos y seis de pérdida de potestad sobre ellos. A mí me gustaría hacer una reflexión sobre los mensajes que supuran del fallo emitido por el juez Manuel Piñar en su veredicto sobre el caso. Pero, antes, voy a aclarar que creo que Juana Rivas se equivocó gravemente y no estuvo bien asesorada. Esa fuga hacia ninguna parte para la que contó con la colaboración de alguien fue un error que ahora está pagando. Otra cosa es que, acreditado o no, lo cierto es que hay un buen puñado de tristes casos de maltrato que solo afloran cuando acude el forense a levantar acta y que no deja de revolverme la entraña que su denuncia a este respecto en Italia lleve dos años parada y la sentencia contra ella en España se firmara el mismo día del juicio. Y llegamos al caso Piñar. A mí las consideraciones del juez que la ha condenado me parece que denotan una predisposición más que inhabilitante. Que el juez califique de “multitud irreflexiva y visceral” a quienes le han mostrado su apoyo es un juicio de valor;que la acuse de “vilipendiar” a su exmarido por acusarlo de maltrato cuando ya fue condenado en el pasado y no se ha fallado el asunto es sentenciar un caso que no le compete;valorar la actitud de la acusada como de “cinismo renuente” es gratuito y sugiere una predisposición negativa contra ella. Que cargue contra instituciones y medios por prestarle apoyo y eco es una extralimitación de su función. Júzguese el caso, no a los testigos. Podría haber llegado a la misma conclusión sin tanta bilis.

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