Mesa de Redacción

Air Force Sánchez

Por Concha Lago - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HAY un tío joven, bien plantado y enrollado que ha ido al festival de música de Benicàssim en un avión presidencial, derrochando queroseno a cuenta del contribuyente. La utilización de un Falcon 900B del Ejército del Aire por parte de Pedro Sánchez para viajar a Castellón ha provocado una polémica de altos vuelos. Ya se sabe, la erótica del poder. Primero empiezas posando con unas gafas a lo Kennedy, y luego terminas cogiendo el Air Force Sánchez para escuchar a The Killers. ¡Qué poco vas a durar en los cielos, Pedrito! Cuesta creerse que fuera la misma persona que se pateó toda la piel de toro en un 600 en aquella grotesca operación contra la Gestora del PSOE. Para justificarle, Carmen Calvo acaba de soltar otra de sus frases antológicas. La primera fue “el dinero público no es de nadie”. Y ahora nos quiere vender que la asistencia al FIB es un acto cultural que explica el uso del Falcon oficial. Eso es como si coge el avión para ir al baño y lo pone bajo el enunciado de agenda sanitaria. Fuera a ver a Ximo Puig o a la madre superiora, lo cierto es que al españolito de a pie se le penaliza por utilizar un coche diésel, y se le suben los impuestos de los carburantes, pero él no tiene ningún reparo en gastar miles de litros de combustible cuando podría haber cogido perfectamente el AVE. Si a Zapatero le llamaban Bambi, a Sánchez le llamarán Dumbo. ¡Le encanta volar gratis!

clago@deia.com

Secciones