Euskal Encounter del 26 al 29 de julio

En la Euskal Encounter no todo son ordenadores

Javier Cima, de la asociación La Guarida, explica los secretos de todo tipo de juegos de mesa y de rol a quien quiera. (Borja López)

La Opengune presenta una amplia oferta de actividades lejos de los teclados y ratones

Aner Gondra - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BARAKALDO. Miles de pantallas de ordenador, horas y horas de partidas on line y una velocidad de conexión de vértigo. Está claro que el corazón y el alma de la Euskal Encounter es la informática, pero estos días en el BEC de Barakaldo hay mucho más que ordenadores. La organización ha habilitado la Opengune, todo un pabellón abierto al público de manera gratuita que ofrece una gama de actividades muy atractiva.

Marcas y empresas de todo tipo han desplegado sus estands para ofrecer experiencias que van, desde competiciones de videoconsolas o talleres infantiles hasta impresoras en 3D y un largo etcétera. No faltan puntos para ampliar el conocimiento. En varias zonas hay habilitados espacios en los que expertos en diversas materias ofrecen conferencias en las que tan solo hace falta ocupar una silla para asistir como oyente. Las temáticas son tan variadas como interesantes: seguridad infantil en la red, hardware para drones, etcétera...

Una tecnología que se repite en varias áreas, dejando claro que es lo que va a estar de moda en el corto y medio plazo, es la realidad virtual. Los asistentes a la Opengune pueden colocarse unas gafas VR y sentir en primera persona lo que es sumergirse en el universo de la serie Stranger Things o volar montado en un dragón.

Haciendo de puente entre los pabellones 5 y 3, el de los ordenadores y el Opengune, está el rincón de la asociación barakaldesa La Guarida. Una docena de mesas exponen tableros de todo tipo para disfrutar con juegos que al ojo inexperto se le antojan complejos pero a la vez espectaculares. Sentado tras la maqueta de una ciudad medieval en ruinas, Javier Cima explica lo que los visitantes pueden experimentar con ellos: “Esto está abierto para todo el mundo. Pueden acercarse a ver los juegos o jugar. Tienen que ver que hay más juegos al margen de los de ordenador. No todo son teclas, también se pueden tirar dados y vivir aventuras”. Explica, por ejemplo, que el viernes por la noche “una pareja juntó dos mesas para que diez personas jugasen una partida de un juego de rol desde la una hasta las cinco o seis de la madrugada”.

Otro espacio mucho más amplio ofrece al visitante un circuito de carreras futurista. Leds de colores y extraños obstáculos conforman un circuito para drones. Iago Reimundez es el responsable de la asociación Euskadi Drone Racing que coordina estos días carreras de drones abiertas a todo el mundo que tendrán hoy su momento álgido con la gran final, en torno a las 18.00 horas. Los drones que utilizan poco tienen que ver con los convencionales que el gran público utiliza para el ocio: “Estos son drones con electrónica desnuda para poder sacar toda la potencia que tienen y poder hacer un circuito con obstáculos. Uno normalito alcanza entre 120 y 180 kilómetros por hora y, con los componentes adecuados para hacer el máximo de velocidad en el mínimo tiempo posible, el récord está en unos 240 kilómetros por hora en menos de diez metros”.

Junto al circuito una pequeña grada acoge a una treintena de espectadores que siguen asombrados los giros de los drones. Las carreras son espectaculares: “En la zona más rápida de nuestro circuito pueden alcanzar unos 90 ó 130 kilómetros por hora y en otro punto se paran en seco. Tienen aerodinámica cero, es todo propulsión”.

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