Euskadi recibe a lo grande al tour

La marea vasca da la talla

El ambiente durante todo el recorrido de la etapa fue excepcional.

Miles de aficionados vibraron de Senpere a Ezpeleta con la crono, en la que las ikurriñas dominaron

Franck Dolosor - Domingo, 29 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

SENPERE - Una marea de ikurriñas, pancartas y pintadas a favor de los ciclistas vascos dieron la bienvenida al Tour. Incluso los helicópteros de la carrera captaron imágenes de prados y jardines con la hierba cortada para mostrar la forma del lauburu y mensajes de apoyo a la grande boucle. Varios miles de personas, procedentes de toda Europa, América y, como no, de toda Euskadi, se instalaron durante horas a lo largo de los 31 kilometros de la contrarreloj para seguir la prueba que se disputó entre las localidades labortanas de Senpere y Ezpeleta, pasando por Larresoro y Zuraide.

A media mañana, los 180 vehículos de la caravana publicitaria del Tour, que cada año reparten más de 15 millones de regalos, comenzaron su recorrido en el lago de Senpere. A lo largo del circuito esperaba ya un público expectante, entre los que se encontraban incluso ciclistas que han corrido la ronda gala, como Roberto Laiseka -ganó una etapa en Luz Ardiden en 2001- y Haimar Zubeldia -completó nada menos que 16 Tours-. Ambos siguieron la etapa desde una autocaravana estacionada cerca de Ezpeleta. El pentacampeón Miguel Indurain optó por seguir la jornada en el frontón de Senpere, desde el que un corredor estuvo saliendo cada dos minutos durante cinco horas.

Junto a Geraint Thomas, Tom Dumoulin o Chris Froome, que fueron quienes completaron el podio, Mikel Landa, los hermanos Izagirre o el mismo Imanol Erviti fueron los más aplaudidos desde las cunetas. El público también animó de forma especial a Romain Sicard, el ciclista de Direct Energie natural de Hazparne. Los aficionados mostraron su satisfacción al tener la oportunidad de sacarse fotos junto a sus deportistas favoritos. Es el caso del senpertarra Lorentxo, cuyas réplicas en madera de los maillots amarillo y verde, adornaron durante toda la jornada el frontón, a escasos metros de la línea de salida. Este aficionado labortano se congratuló de haber podido saludar y animar, entre otros, a Landa y Omar Fraile. Ambos han completado un brillante Tour.

Mañu, otra vecina de Senpere, se convirtió en protagonista involuntaria al situarse en la primera curva de la línea de salida con una escalera metálica y una gran ikurriña, con la que saludó, uno por uno, a todos los corredores. Imagen captada por las cámaras de televisión una y otra vez durante horas. Incluso los comentaristas del Tour acabaron explicando en la retransmisión la historia de la ikurriña. “Es una etapa decisiva y varios millones de personas siguen esta penúltima prueba en casi doscientos países. Quiero animar a los nuestros y mostrar al mundo entero que el Tour de Francia pasa por nuestro país”, indicó la senpertarra.

Selfis con las estrellas

En Ezpeleta, decenas de niños sacaron cientos de fotografías y su alegría fue todavía mayor al conseguir sacarse selfis con las estrellas del momento. Todos los aficionados calificaron la jornada de histórica puesto que el Tour pasa muy pocas veces por Iparralde. En 2015, recorrió algunos kilómetros en Zuberoa, en 2003 una etapa llegó a Baiona, y en 2006 otra arrancó de Kanbo.

Las periodistas Oihana Daguerre, de Euskal Irratiak, y Amaia Cazenave, de France Bleu Pays Basque, también protagonizaron la jornada al acompañar a las voces oficiales del Tour para intercalar comentarios sobre la etapa en euskera, tanto en Ezpeleta como en Senpere. Las ikastolas de Iparralde realizaron, por cierto, una acción simbólica para reclamar más puestos de profesores mientras un grupo de ciudadanos organizó un mosaico humano para mostrar que la ronda francesa se encontraba en tierras vascas. Las autoridades locales se congratularon del éxito de la jornada y recalcaron que se lo deben en gran parte a cientos de vecinos que durante semanas se han volcado en la organización de un evento deportivo y festivo que quedará grabado en las memorias durante décadas.

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