Kim Jong-un gobernante de corea del norte

“No tengo sobrepeso, soy de hueso ancho”

Kim Jong-un.

Una entrevista inventada por Javier Gamboa - Domingo, 29 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

BILBAO - El soplo nos lo proporcionan desde el consulado de Estados Unidos: Kim Jong-un se encuentra en un txoko de Larrabetzu, de cena con unos amigotes. Conseguimos que el dispositivo de seguridad, que empieza en los túneles de Artxanda, nos franquee el paso. En el txoko, Kim Jong-un se ha zampado ya el segundo plato doble de goxua y canta, agarrado a los hombros de sus camaradas, una bonita canción en coreano. Nos dicen que se titula Boga, boga, gran timonel.

¿Cómo así por aquí, señor gobernante?

-Pues mira, decidí coger el puente de San Ignacio. Ando con mucho estrés en la oficina: que si desnucleariza esto, que si inaugura lo otro. Un no parar. Y me dije: cualquier día te da algo, Kim, con solo 35 años, y se queda el país manga por hombro. Así que me cogí un par de días. Me desafío el difunto mariscal Kon-un Par: No hay narices de ir a Bilbao. ¿Cómo?, le contesté. Y aquí estamos. Al mariscal lo fusilaron ayer por dudar del valor del comandante en jefe.

Habrá venido usted en avión privado

-Qué va. Eso lo dejo para los oligarcas capitalistas como Pedro Sánchez. Qué vergüenza de socialista, en Falcon a todas partes… Yo he volado en un avión de pasajeros normal. Fui anteayer al aeropuerto de Pyonyang, me subí en una aeronave comercial de esas grandotas y le comenté al piloto: a Bilbao. Dicho y hecho. Tengo mucho carisma, oiga. Y los pasajeros encantados, todo el viaje cantando qué buenos son los gobernantes de Corea, qué buenos son, que nos llevan de excursión. Se van a tirar tres o cuatro días en la zona de tránsito del aeropuerto de Loiu porque carecen de visado, pero no creo que les importe;es otra forma de conocer mundo. El pueblo me adora.

¿Es cierto que su familia ha acumulado una gran fortuna?

-Eso son infundios. Solo porque haya coincidido que mi abuelito, Kim-Il sung, mi papá, Kim-Jong Il, y yo, hayamos sido gobernantes de la República Popular Democrática de Corea se alimenta esa maledicencia. Mucha envidia es lo que hay. No nos hemos llevado ni un solo won de modo ilegal. Además, si eso hubiera ocurrido, ¿por qué calla la oposición? ¿Qué hace que no lo denuncia?

¿Qué oposición, señor Kim?

-¿Eh? Bueno, es verdad, yo no conozco a nadie de la oposición. Cuando papá vi alguno, pero era gente muy flaca y con pocas ganas de hablar. Estaban como tristes. Los inconformistas son así, melancólicos.

Por aclarar las cosas, ¿cuánto cobra usted?

-Pues poco. Una porquería. Soy un pluriempleado. Y casi no llego a fin de mes. Fíjese: soy presidente del Partido del Trabajo de Corea, presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, presidente de la Comisión Militar Central, presidente del Presidium del Politburó del Partido de los Trabajadores de Corea y comandante Supremo del Ejército Popular de Corea entre otros cargos. Sin contar el de gobernante. Me tiro todo el día presidiendo y comandando como si no hubiera mañana. ¿Qué le parece?

Que podría usted delegar.

-¿Delegar? No hay manera. Nadie quiere ninguno de esos cargos. Alguna vez he preguntado: A ver, ¿quién quiere ser, por ejemplo, presidente del Partido del Trabajo?Se ponen todos a mirar el suelo, silbar, sudar… Algunos hasta gritan: yo no, que tengo familia. Las gentes de Corea del Norte son muy modestas y con muy pocas ambiciones.

¿Quién le ha inspirado en su vida?

-Papá y el abuelito. Y Mao. Yo soy muy maoísta, sobre todo en lo que se refiere al estilismo. Cuando voy al sastre siempre pido lo mismo: córtame unos trajes a lo Mao. Y al peluquero, igual: hazme un pelado a lo Mao. Me chifla. Hubo un tiempo que fui más maoísta, cuando creía que La Larga Marcha consistió en salir los sábados por la noche a las discotecas. Luego ya me enteré que fue otra cosa y me gustó menos.

¿Quiere decir algo más? ¿Dejar un mensaje al mundo?

-Claro. Los servicios de contrainteligencia imperialistas se empeñan en difundir la especie de que padezco sobrepeso. Es falso. Soy de hueso ancho. Voy al endocrino una vez al mes y, sin falta, le pregunto: ¿Me ves gordo? La respuesta siempre es la misma: No, excelencia, sois de hueso ancho. Y le aseguro que en Corea del Norte tenemos los mejores endocrinos del mundo: está toda la población muy en su peso.

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