SIETE AÑOS DESDE EL DESASTRE

Fukushima Daiichi avanza hacia su desmantelamiento con cicatrices visibles

Un terremoto y el posterior tsunami destrozaron cuatro de las seis unidades de reactores de la central

La central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi aún tiene visibles las cicatrices de la tragedia que se vivió hace siete años y donde diariamente trabajan miles de operarios con el objetivo de lograr la total descontaminación.

Agustín de Gracia - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:33h.

FUKUSHIMA. El 11 de marzo de 2011, un terremoto de 9 grados en la escala de Richter y el tsunami posterior destrozaron cuatro de las seis unidades de reactores de la central y generaron la peor catástrofe nuclear desde la que se registró en 1986 en Chernóbil (Ucrania).A la compañía que levantó Daiichi a finales de los años sesenta, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la misma que ahora tiene que desmantelarla, le fijaron un plazo de entre 30 y 40 años, a partir de 2011, para lograr la descontaminación y su desmantelamiento."Sólo tenemos un objetivo. Puede que nos adelantemos o nos atrasemos", sostiene Katsuyoshi Oyama, directivo de TEPCO, al final de una reciente gira con un grupo de periodistas realizada para revisar cómo está el proceso de desmantelamiento.De las seis unidades con reactores nucleares que tiene Daiichi, cuatro sufrieron daños considerables y tres de ellas tuvieron una fusión por el terremoto y el tsunami que dejó sin alimentación eléctrica a la central e inundó el generador eléctrico de reserva.El área que ocupan el lugar donde funcionaban esos cuatro reactores nucleares está rodeada de estrictas medidas de seguridad, con un ambiente de desolación y en medio de un gran silencio, sólo roto periódicamente por los vehículos que trasladan a los operarios.El maremoto elevó las aguas 15 metros, y todavía se puede ver a la mitad de un edificio cercano a la unidad 4 una marca que indica hasta dónde llegó la impresionante ola.Desde que comenzaron los trabajos en Daiichi, la empresa ha logrado controlar ya la situación en la unidad que tenía el reactor número 4, porque ya se han sacado los escombros y se ha completado la extracción del combustible usado.Pero a pocos metros de ese edifico aún están visibles los muros de la unidad 3, cuyo techo saltó por los aires por la explosión de hidrógeno generada por un reactor nuclear que se quedó sin poder de enfriamiento y que sufrió una fusión dos días después del terremoto.Uno de los muros, destruido, todavía mantiene el color verde por el espray que se utilizó en un primer momento para intentar evitar que la contaminación de la unidad 3 saliera al aireSegún los operarios de la central, la remoción de escombros en la unidad 3 está yendo bien, a la vez que se están investigando los niveles de contaminación interna, pero las otras dos, la 1 y la 2, guardan muchas incógnitas, y se están usando robots con cámaras para conseguir información."A la unidad 2 no podemos aproximarnos", indica Kenji Abe, del equipo de comunicación de TEPCO, poco antes de que el grupo de periodistas situado entre las unidades 2 y 3 tuviera que regresar rápidamente al autobús que lo trasladaba porque había saltado por segunda vez una alarma de niveles de radiación.Según los responsables de TEPCO, en estas fechas trabajan entre 3.000 y 4.000 personas, tanto de esa empresa como de otras compañías, que durante 24 horas se encargan de las labores de descontaminación.Llegaron a ser 7.000 cuando se construyó un muro subterráneo en torno a los reactores con una extensión de 1,5 kilómetros, que se mantiene congelado y cuyo propósito es evitar que ingresen aguas del subsuelo a las cuatro unidades nucleares que resultaron dañadas, y haya fugas de agua contaminada.Gran parte de las instalaciones de Daiichi la ocupan unos 900 tanques enormes para recibir las aguas contaminadas que siguen utilizándose para el enfriamiento del combustible nuclear que entró en crisis a raíz del terremoto.Esos tanques tienen ahora 1,11 millones de toneladas de agua contaminada. Cada día entra allí más de un centenar de toneladas de agua, porque para enfriar cada reactor se necesitan cerca de 200 metros cúbicos de agua al día, y para 2020 se calcula que los tanques habrán llegado a reunir 1,36 millones de toneladas.Está pendiente saber qué se va a hacer con tanta agua contaminada. Lo que sí está claro, y así ocurrió desde el mismo día del terremoto, es que ese agua que no podrá ir al mar en su actual estado.Para entrar a Daiichi se tiene que seguir un protocolo especial de seguridad, un examen previo y dos posteriores para revisar niveles de radiactividad en las personas que ingresan.Aunque algunos equipos están cubiertos con trajes especiales, a los periodistas les dotaron de una protección más "ligera": capucha, casco, gafas, dos chalecos (uno de ellos con placas de hielo), guantes, un doble juego de calcetines y botas de goma.Sin olvidar, en uno de los bolsillos del chaleco externo, un medidor portátil de niveles de radiación.