Mesa de Redacción

Tres encinas

Asier Diez Mon - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

SI no se cruza un milagro, en breve -tal vez lo hayan hecho ya- desaparecerán las tres encinas que dan nombre a Iruarteta, la eskola de Zabala y Miribilla. El centro educativo está en obras y aunque estaba previsto transplantar esos y otros árboles, al parecer, a la hora de la verdad no se han realizado las labores de jardinería necesarias y las encinas morirán poco después de ser extraídas de la tierra. Más allá del pecado ecológico, que podía haberse evitado si la ampliación del colegio no se hubiera acometido de forma tan atropellada a pesar del retraso que acumula, la muerte de esos árboles simboliza de alguna forma el entierro del modelo de escuela que se pretendía poner en marcha. Un modelo diferente, con mayor implicación de las familias y basado en la interacción de los alumnos tanto con los niños de su edad como con los de otros cursos. El caso es que el boom de natalidad de Miribilla le ha pasado factura a Iruarteta. Está concebida como una eskola de tres líneas y poco a poco se está convirtiendo en una de cuatro porque ha sido necesario escolarizar a gran parte de los niños del barrio de Bilbao con más nacimientos. La escuela pública Miribilla -que está en la parte baja del barrio cerca de San Francisco y tiene modelo A- no es una alternativa válida y hay demasiados alumnos para seguir con el esquema participativo. Se plantarán otras tres encinas en Iruarteta, pero en esta ocasión serán reflejo de estos tiempos modernos en los que todo se consume con avidez y se sustituye al día siguiente.

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