Telele

Déjate y sálvate

Por José Ramón Blázquez - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LA noche del pasado miércoles, cuando Telecinco estrenó su nuevo espacio de actualidad, fue bochornosa. Al pastoso calor se sumó la vergüenza de Hechos reales, otro espectáculo truculento en el que Jordi González concentró tres historias de violación y violencia -La manada, Nagore Laffage y Martorell- para subir unos cuantos grados la temperatura ambiental sin el contrapeso de la delicadeza en el tratamiento y algo de pedagogía social. Mal le prendió la hoguera al oficiante porque apenas un millón de espectadores participaron en el aquelarre, menos del 10% de los que esa noche negra se asomaron a sus televisores. La ceremonia tuvo sus aportaciones miserables.

Jordi utilizó la figura materna como hilo de los relatos. Interpeló a la madre de Nagore con una pregunta intencionadamente vil: “¿Volverías a aconsejar a tu hija que se negara en caso de intento de violación?” Maldita sea, ¿cómo se puede poner frente a ese abismo moral a quien ha perdido a su hija y con todo lo que está ocurriendo? Solo un irresponsable, al borde de la infamia, es capaz de plantear la disyuntiva entre el ultraje y la vida. La respuesta fue tan previsible como contundente el mensaje a las mujeres: “Déjate y sálvate”. Todos los esfuerzos públicos en la prevención de las agresiones sexuales se desmoronan ante el discurso de resignación y no resistencia que promociona la telebasura, otorgando al terrorismo machista cobertura y garantía de infinitas víctimas pasivas. Ellas han de sucumbir o morir.

Después llegó la progenitora del violador de Martorell, a quien regalaron una hora para respaldar la inocencia de su hijo y escarnecer a las víctimas de este. Contraponer los sentimientos biológicos con la narración objetiva de dos mujeres violentadas es una vileza que divide a la humanidad en dos, la primaria y la civilizada, la misma distancia que hay del cromañón de Telecinco a la imperfecta dignidad de hoy. Hasta con las madres fabrican un trágico desmadre para las noches de verano. El lema perpetuo es: “Con el Sí amas y con el No te proteges”.

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