“Nos dejaron tirados como una colilla”

Los pasajeros bilbainos atrapados desde el sábado en el aeropuerto de Múnich regresaron ayer a la villa

Un reportaje de Yaiza Pozo - Martes, 31 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

MIEDO, preocupación, ira... Esto es lo que sintieron los bilbainos que hicieron escala en Múnich y quedaron atrapados en la terminal alemana el sábado después de que un fallo de seguridad les impidiese volar. Finalmente, los afectados pudieron regresar ayer a casa en dos vuelos que tomaron tierra en La Paloma al mediodía y a las 18.00 horas. Pero la espera antes de embarcar se les hizo aún más eterna puesto que sus equipajes no viajaron con ellos. “Todo ha sido un caos y nos hemos tenido que buscar la vida. Lufthansa nos ha dejado tirados como una colilla”, comentó Fernando Santamaría, uno de los afectados que pasó la noche del sábado junto a otros cuatro miembros de su familia en el aeródromo alemán de Franz Josef Strauss. Pasaban unos días en Croacia e hicieron escala en Múnich para regresar a Bilbao, pero el día no pudo salir peor. “Salió el piloto a informarnos que no volábamos. Nos echaron fuera. Además, nos dijeron que como la terminal de Loiu cerraba por la noche nos teníamos que quedar aquí”, contó Begoña Ugalde, ama de Fernando.

El caos en el aeropuerto se originó porque una mujer se negó a abrir su bolso al pasar el control de seguridad. Nadie dentro del avión sabía exactamente lo que sucedía. “No nos lo decían, pero suponíamos que era una amenaza de bomba”, aseguró Begoña. Los pasajeros vizcainos tenían la esperanza de dormir en sus casas esa misma noche, pero se vieron “como indigentes durmiendo en el suelo del aeropuerto”, explicaron ambos. Nadie les dio ninguna solución al problema así que no les quedó otra que pasar el sábado en el aeródromo germano. Al día siguiente, todavía sin respuestas, tuvieron que hospedarse en un hotel para descansar. “Teníamos que esperar una cola de cuatro horas para poder coger otro avión, pero nos decían que todos estaban llenos. Lo intentamos hasta tres veces y al final les dijimos que queríamos un vuelo fijo para regresar a casa. La compañía Lufthansa no nos ayudó en nada”, dijo Fernando.

Una vez en tierra, a un paso de estar con sus familiares, esta odisea parecía no tener punto y final. Sus equipajes no viajaron con ellos y no los encontraban por ninguna parte. “Han debido de llegar antes que nosotros. Las maletas estaban por ahí perdidas. Nunca habíamos vivido una situación así”, confesó Fernando.

Pero estos no fueron los únicos afectados que ayer llegaron a La Paloma para abrazar a sus padres. David Möttingdörfer disfrutaba de dos semanas en un campamento de Alemania cuando se subió al avión el sábado y le comunicaron que tenía que bajarse del mismo. “Pensaba que había probabilidades para volver el ese día, pero no. Fue duro porque yo quería reencontrarme con mis padres que estaban muy preocupados”, comentó el joven.

Por su parte, Vadym se vio en la misma situación que David. Hizo escala en Múnich después de estar unos días en Ucrania como monitor. “Teníamos previsto estar en Loiu el sábado a las 19.15 horas y pensamos que mal porque con nosotros viajaban niños y les estaban esperando sus padres. No sabíamos qué hacer”, aseguraba. La angustia recorría sus cuerpos, pero Fernando, Begoña, David y Vadym por fin pudieron poner fin ayer a esta pesadilla. Ninguno había vivido un acontecimiento similar pero este hecho no les impedirá seguir viajando porque “son cosas que siempre pueden pasar”, concluía el monitor.