medida novedosa en europa

Bilbao cumple un mes a 30 kilómetros por hora sin afecciones ni sanciones

Bilbao cumple un mes con el tráfico a 30 por hora. (Pablo Viñas)
Después de transcurrido un mes con la reducción a 30 kilómetros por hora, Bilbao acepta el reto sin complicaciones.Foto: Pablo Viñas

La Policía Municipal ha visionado los radares durante estos días 30 días de manera pedagógica pero el balance es bueno

Olga Sáez - Miércoles, 1 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Con el cambio de día y mes, Bilbao bajó una marcha. Así, el pasado 30 de junio se convertía en una ciudad donde los vehículos no pueden circular a más de 30 kilómetros por hora en prácticamente todo el entorno urbano, una medida inédita en Europa en ciudades de estas características. El balance de este primer mes es positivo, según expone el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Bilbao, Alfonso Gil. “No ha habido afecciones especiales y, en general, los conductores han respetado los límites”, apunta.

Durante este primer mes con la velocidad minimizada, la Policía Municipal ha visualizado los radares con una finalidad pedagógica ya que al tratarse de una medida novedosa han considerado que debía ofrecerse un periodo de transición. Una vigilancia que ha sacado como conclusión que la tónica general ha sido de respeto. “No ha habido infracciones de reseñar salvo casos de personas de fuera del territorio que se han podido despistar, pero más por desconocimiento que por incumplimiento”, indica a DEIA el edil socialista. “Se trata de una medida novedosa por lo que es conveniente que su implantación se haga de manera flexible, hay que dejar que la gente se habitúe”, opina el concejal.

La ciudadanía no es ajena a esta medida. Para Itziar una bilbaina con movilidad reducida le da “seguridad” que se establezca este límite aunque dice que “de momento apenas lo he notado”. Eso sí, cree que en zonas como la rotonda del Museo de Bellas Artes o el entorno de San Mamés, cree que “los vehículos todavía circulan demasiado rápido”. Otra visión es la de un conductor de Bilbobus para quien “de momento este mes no ha habido demasiado tráfico así que no hay problema porque no tenemos obstáculos para llegar a destino, pero ya se verá cuando haya más vehículos circulando. Entonces ya comprobaremos si a 30 kilómetros por hora podemos cumplir con los horarios”.

El objetivo que se persigue con esta medida es ganar calidad de vida ya que el 70% de los bilbainos realizan sus trayectos a pie y la villa será más amable y segura con menos velocidad en sus calles. Gil señala en este sentido que “Bilbao 30 refuerza la seguridad vial de los peatones, pero también reduce los niveles de contaminación acústica y ambiental”.

Se trata de una medida recogida en el Plan de Movilidad Urbana y Sostenibilidad que fue propuesta por la propia ciudadanía. El siguiente paso será ir reduciendo el número de semáforos en la villa todo en aras de favorecer las rutas peatonales.

Entre 24 y 28 kilómetros por hora

Lo cierto es que durante este tiempo los conductores han respondido bien a esta medida. Hay que tener en cuenta que la velocidad media en la ciudad se sitúa entre los 24 y 28 kilómetros por hora, con lo que solo en aquellas vías donde los conductores aceleran es donde más se va a notar.

Entrando por los túneles de San Mamés, la primera señal que avisa de que Bilbao es una ciudad 30 se encuentra poco antes de llegar al semáforo, una zona donde las propias retenciones ya preparan al conductor para tomar conciencia de la medida urbana. Hasta ahora no se han producido problemas relevantes, pero las infracciones se producen cuando el conductor toma confianza y se olvida de la medida. Para entonces, ya ha advertido Gil que los radares van a ser chivatos impertinentes así que “nos tendremos que familiarizar”. Añade que, “hay quien piensa que tenemos autopistas y no es así”. Pero, de momento, no ha habido que sancionar.

Y por qué a 30 kilómetros por hora y no 40, se preguntarán. Este límite concreto salva vidas. Desde que en 1983 se estableció la primera zona de 30 km/h como proyecto piloto en la pequeña ciudad alemana de Buxtehude, muchas zonas con idéntica restricción en toda Europa han probado sus beneficios. En los lugares donde se establecen estas medidas, el número y la gravedad de los accidentes se reducen considerablemente.

Los expertos explican que la reducción del nivel de ruido mediante este límite de velocidad es de tres decibelios, lo que supone una gran diferencia. Un límite de 30 km/h en todas las áreas residenciales mejora la calidad del aire ya que se emiten menos gases, lo que contribuye a una mejora general de la salud.

No solo eso, un límite de 30 km/h en todas las áreas residenciales puede ayudar a mitigar el cambio climático ya que una velocidad inferior significa menos emisiones de CO2.

Además, garantiza un flujo de tráfico constante con menos atascos y congestiones, y consigue que pasear en bici, caminar y utilizar el bus o el tren sean actividades mucho más agradables. Esto, a su vez, anima a las personas a adoptar estas aficiones, lo que reduce todavía más las emisiones de efecto invernadero.

Estos argumentos son los que han animado a Bilbao pero además “ni países como Suiza, Dinamarca u otros de trayectoria avanzada se han atrevido a implantar esta medida en toda la ciudad como es el caso de Bilbao”. Esto va a suponer situar a la villa como máximo exponente en movilidad.

Los peatones son sin duda los más beneficiados de esta iniciativa junto con los ciclistas que a partir de ahora podrán convivir con los coches en la calzada sin temor a ser intimidados puesto que prácticamente podrán circular a la misma velocidad.

Rosa Trinidad, delegada de Euskadi de la asociación Stop Accidentes recibe esta iniciativa con agrado. “Es muy positivo”. Y desea que “otras ciudades opten por rebajar también la velocidad de tránsito”. Lo tiene claro según los estudios que desde su asociación se han podido realizar, “a menor velocidad, menor impacto en caso de accidente”. Pero hay un punto añadido a esta medida que resalta Trinidad, “se trata de hacer de nuestras ciudades entornos cada vez más amables, porque el vehículo se ha adueñado de las ciudades y consiguiendo que la velocidad no supere los 30 kilómetros por hora volvemos a tener protagonismo los peatones”. Y añade, “los conductores tienen que fijarse, pero al final es un problema de actitudes”.

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