Biribilketa

La norma y su abandono

Iñaki Gonzalez

Por Iñaki González - Miércoles, 1 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

PUEDE que uno de los principales riesgos que rodea a las normas de convivencia de las que nos dotamos en forma de leyes no sea tanto su incumplimiento como su abandono. Para el incumplimiento existen estructuras definidas cuyo celo queda acreditado al momento de producirse el desborde de esa legalidad. En democracia nos hemos dotado de ellas y les hemos otorgado monopolios que permiten evitar, o deberían, que esto sea la ley del oeste. Hemos dejado claro como sociedad -y lo mismo podemos hablar de Euskadi como del conjunto de Europa, puesto que los modelos democráticos y el sistema de derechos y libertades tienen una base común- que no queremos que se imponga el más fuerte o el que mayores recursos tiene para hacer valer su voluntad. Que lo pequeño y lo diverso tienen que existir y poder desempeñarse en el ecosistema democrático. De este modo, aunque con imperfecciones, disponemos de un esquema de convivencia fundamentalmente estable que nos libera de sobresaltos y engrasa los motivos de fricción para que no se nos irrite demasiado la piel. Pero contra el abandono de la norma hay pocos recursos. Un ejemplo: el exceso de celo del poder judicial español en relación a sus competencias en materia de detección y respuesta al delito es lo que ha llevado, presuntamente, al Tribunal Constitucional a tumbar la ley navarra de abusos policiales. Pero ese sistema judicial carece del mismo celo para cumplir las funciones que reclama en exclusiva puesto que, a la vista está, no ha actuado en ese ámbito. El vaciamiento de la función por no aplicarla es peor enemigo. Porque estamos inermes ante la desidia.

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