Habrá dos niveles de protección

Los locales en edificios protegidos de Bilbao no podrán dividirse ni cambiar su distribución

En la imagen, La Granja, un café que fue testigo de interesantes tertulias, y cuyo espacio continuará íntegro cuando alguien decida comprarlo. (Oskar M. Bernal)

La modificación del Plan General concreta los elementos que deberán ser preservados para blindar su esencia
Afecta a los cafés La Granja, Iruña y Nueva York, a la pastelería Arrese de la Gran Vía y al antiguo Teatro Ayala

Olga Sáez - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. “El progreso y la modernidad no tienen por qué estar reñidos con la esencia de una ciudad”. Son las palabras del concejal de Planificación Urbana, Asier Abaunza, realizadas en noviembre de 2015 para justificar la petición a Lakua de una mayor protección a los edificios con valor arquitectónico de Bilbao. El mismo espíritu no solo está vigente tres años después sino que el concejal sigue dando pasos en este mismo sentido para consolidar una ciudad con identidad propia.

Ahora, el Ayuntamiento va a elevar la protección y aclarar el régimen de los locales con cierto valor arquitectónico de la ciudad. “No podemos condicionar el uso que se desarrolle dentro, pero podemos proteger su interior impidiendo que se segreguen o que prescindan de una decoración que está por encima de la belleza puntual de un espacio”, señala Abaunza. En esta situación se encuentran el Teatro Campos Elíseos, el edificio de La Filarmónica y el Café Iruña con una protección especial y también con una catalogación básica tendrán una cobertura el desaparecido Café La Granja, el espacio que albergó el Teatro Ayala, en la calle Manuel Allende, la pastelería Arrese de la Gran Vía y la cafetería Nueva York de la calle Buenos Aires.

En el Plan General de Ordenación Urbana de 1995 no estaba muy claro cuál debía ser la protección de los locales de edificios que tienen ciertas estructuras a preservar. Sí se determinaba con claridad los niveles A, B y C para los edificios propiamente dichos, pero en el caso de los locales no quedaba tan claro qué es lo que se protegía, según explica el propio concejal.

Entre las recomendaciones de obligado cumplimiento se plasmaba que había que prevalecer el espacio en cuanto a que se trata de superficies en una única unidad. Pero, quedaban por determinar otros aspectos del interior o incluso las normas a mantener en lo que se refiere a la distribución del local.

Más protección

Con la nueva modificación del Plan General de Ordenación Urbana aprobada en el pleno del pasado mes de mayo se aclara en cada uno de los locales qué es lo que se puede proteger en el caso de que se vaya a hacer algún tipo de intervención.

Además, a partir de ahora se establecen dos niveles de protección para estos locales: uno de carácter especial y otro más básico sujetos ambos a diferentes compromisos para con sus elementos.

En la primera categoría se encuentran el bello edificio que albergar el Teatro Campos Elíseos, el edificio de la Filarmónica y el Café Iruña. En el caso de los locales con protección básica, a parte de los edificios de la plaza Circular y de la calle Manuel Allende, que ya estaban incluidos con anterioridad, se añaden ahora como novedades la pastelería Arrese, en la calle Astarloa, y la cafetería Nueva York de la calle Buenos Aires, ambos locales hasta ahora no estaban protegidos.

En el caso del café Iruña, por ejemplo, cualquier intervención que se hiciera no solo tendría que respetar el espacio sino también los elementos de decoración que hoy en día tiene. “Tendrían que reproducirse los elementos decorativos que forman ese espacio. Y lo mismo con la Filarmónica o el Teatro Campos”, señala el concejal.

Sin embargo, en el caso de aquellos sujetos a protección básica se protegen los elementos principales. Explica que por ejemplo, en el caso del café La Granja se protege el hecho de que es una unidad y no se permite que se pueda dividir. Además, los pilares de fundición de lo que es el local tienen que quedar a la vista al igual que la distribución con la barra del bar.

“Lo que no se puede condicionar u obligar es a que tengan un uso determinado. Pero lo que sea seguirá teniendo la forma que tiene hoy el café. Eso no se puede cambiar”, señala el responsable de la concejalía de Planificación Urbana.

En los últimos años la ciudad se está enfrentando a cambios de usos de algunos de sus edificios más emblemáticos y reconocidos.

Sedes financieras como la torre del BBVA en la plaza Circular que pronto acogerá una gran tienda de la cadena de ropa low cost Primark, o la implantación del mayor edificio de Zara en la Gran Vía en el palacete de la familia Lezama Leguizamon construido en 1907 y posterior sede de BBK, son ejemplos claros de cambio de usos que se están dando a edificios de toda la vida en el Ensanche

El Ayuntamiento quiere que la villa no pierda su alma sin que ello suponga una renuncia al progreso y modernización de la ciudad. La plasmación más elocuente de esta filosofía es la voluntad manifiesta del Área de Planificación Urbana que lidera Asier Abaunza de preservar los cafés centenarios que tiene la villa. Para blindar su uso y no dar pie ni tentación a que franquicias textiles colonicen edificios emblemáticos ya solicitó que se pudiera elevar la protección de estos locales y es lo que está haciendo.

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