Sin bases, otra carrera más

A pesar de las dificultades, el San iNazio concluye tercero en la liga

Un reportaje de Mikel Reina - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

PITXI, béisbol-pie, tek… Como lo llamasen en el pueblo de cada uno, siempre ha sido un juego muy popular en los patios de las escuelas por su mezcla de fútbol y béisbol. Utilizar el pie a modo de bate, con sus bases y sus strikes. Sin embargo, en un mundo en el que el fútbol acapara todos los focos, el béisbol vive marginado. Sin embargo, este deporte encontró su sitio en San Inazio. “El béisbol ha supuesto el primer contacto de muchas personas del barrio con el deporte desde hace más de cuarenta años. Es raro encontrar a alguna persona que, viviendo en esta zona, no haya jugado alguna vez a este deporte”, dice la propia página web del San Inazio Béisbol Elkartea. En la temporada que acaba de terminar, el club ha cosechado un resultado histórico con el tercer puesto en División de Honor. “El béisbol es un caso más de incomprensión al deporte minoritario”, cuenta Kepa Pocero, entrenador del club bilbaino.

El Sani se fundó a principios de la década de los 50 de la mano de Pedro Alday. En aquellos años había más clubes en Bizkaia que hoy en día, con la presencia del Iturrigorri de Rekalde, el San Vicente de Abando y el Club Deportivo. De hecho, en Bilbao en 1950 se jugó el primer partido internacional. Un equipo de marinos de la armada estadounidense atracó en el puerto de Santurtzi y el San Inazio jugó un partido de béisbol contra ellos. Perdieron, pero los marines les regalaron cajas de leche en polvo, un producto muy apreciado en aquella época. “El problema es que es un deporte complicado de entender, con muchas reglas. Hay que mamarlo para entenderlo”, remarca Pocero.

En la década de los 70 el San Inazio estuvo cerca de desaparecer, pero en 1977, mediante la comunión de antiguos jugadores, se formó una nueva junta directiva presidida por Miguel Ángel Barrios. Hoy en día el San Inazio vive un momento dulce, tanto deportiva como económicamente. “En cuanto al dinero estamos mejor que nunca, dentro de nuestra modestia”, analiza Pocero. “Gracias a estar dentro de la Fundación Bizkaialde y Bilbao Kirolak podemos pasear el nombre de la ciudad por todo el estado”, se enorgullece el mánager, aunque “en lo deportivo, el equipo ha estado muy conjuntado y ha rodado, esa es la clave de la temporada”. El 80% de los jugadores de la plantilla son vascos. A la hora de fichar apuestan por jugadores latinoamericanos. Hicieron dos fichajes venezolanos.

El club se tuvo que desplazar fuera de San Inazio para disfrutar de unas instalaciones adecuadas, por lo que disputan sus partidos en el polideportivo del Fango, en Rekalde, lejos del barrio. Desubicados en Bilbao y sin clubes con quien competir. El Sani cuenta con equipos en todas las categorías de formación, pero no hay más conjuntos en Euskadi. Kepa Pocero se lamenta que “tan solo hay cuatro clubes más en Navarra. No tenemos rivales cerca para echar unas carreras”.