Biribilketa

Cuando no quieren café

Por Iñaki González - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

NO hace tanto tiempo desde la última vez que alguien defendió el modelo del café para todos como exitoso formato para el modelo territorial y administrativo del Estado. De hecho, el mayor riesgo está en que cada vez gana más volumen el discurso del café para nadie. Un Estado centralizado que haga acopio de recursos y pueda repartirlos a conveniencia de sus propios intereses políticos. Ya lo defendía UPyD -¿se acuerdan? Sí, hombre, la versión 1.0 de Ciudadanos- y se ve que la idea hizo más fortuna que sus promotores, que no hicieron poca. Colabora en favor de asentarla la evidencia de que en el Estado hay comunidades autónomas con poco interés en asumir competencias. No les gusta el café. El ejemplo más reciente está en la propuesta de transferirles la capacidad reguladora de las licencias para empresas VTC. El ministro Ábalos ha pinchado en hueso porque, salvo la petición expresa del Gobierno vasco de asumirlo con todas sus consecuencias, incluyendo la regulación normativa, a la mayoría de gobiernos autonómicos no les apetece porque lo consideran un marrón. La corresponsabilidad es, efectivamente, un marrón. Asumir que la subsidiariedad es un principio contrastado de eficiencia, también. Es la versión del siglo XXI del “que inventen ellos”. A nadie se le puede obligar a ser responsable pero eso no debe impedir que quienes lo quieran ser se vean limitados en sus competencias y autogobierno por el lastre ajeno. Por eso el denostado modelo confederal debería ser tenido en cuenta. No consagra ninguna asimetría;simplemente permite a cada realidad sociopolítica hallar su espacio. Y convivir sin que haya que tomarse el café al gusto ajeno.