Belén Álvarez Guía de itinerarios en BTT

“Algún compañero me llegó a decir si el sueldo no me daba para taxis”

Hace cinco años que retomó con más intensidad todavía su pasión por las dos ruedas. Periodista y peluquera, liga la bici con la conquista femenina de espacios de libertad

Una entrevista de J. Fernández - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. La bicicleta como vehículo de emancipación de la mujer fue el título de la charla que Belén Álvarez (Gasteiz, 1969) ofreció hace unos días en Salburua en la que repasaba con apuntes históricos una serie de hechos, comportamientos y decisiones que lograron desmontar la obtusa moralidad imperante hace 150 años que prohibía y frenaba cualquier intento femenino de subirse “ellas solitas” a una bici y pedalear y pedalear, y sentirse libres… No obstante, advierte que todavía hoy en día, en muchos puntos del planeta, existen prejuicios sociales, religiosos y médicos que desaconsejan a las chicas seguir pedaleando cuando cumplen los 13 años, tal y como se denuncia en la película La bicicleta verde (2012), ambientada en Arabia Saudí.

Tengo entendido que está sacándose el título de guía de BTT. Toda su vida ligada a las dos ruedas…

-Mi primera BH, con la que aprendí a andar en bici, me la compró mi padre a los 7 años.... Ahora que me he puesto a recordar, resulta que en todas las fotos en las que aparezco de pequeña estoy encima de la bici. Siempre ha estado a mi lado, incluso cuando conocí a quien hoy es mi pareja. Nuestras primeras salidas fueron para andar en bici… Mi primera mountain bike la tuve con 23 años y desde entonces siempre me ha acompañado. Incluso tras la maternidad, nuestra hija nos acompañaba en la sillita acoplada a la BTT.

¿Cómo surgió la idea de repasar los 150 años que vinculan la emancipación de la mujer con la bicicleta?

-La idea surgió hace seis meses más o menos. Pertenezco al club de lectura feminista La hora violeta. Cada mes leemos un libro sobre distintas temáticas, pero siempre bajo un prisma feminista. Después de leer Mujeres, de Eduardo Galeano, encontré una breve referencia a la relación entre bicicleta y emancipación femenina. Galeano recogía una cita de Susan B. Anthony, líder feminista en 1896: “La bicicleta ha hecho más que nada y más que nadie por la emancipación de las mujeres en el mundo”. Y comencé a buscar información al respecto en blogs, revistas especializadas, incluso un par de tesinas. Todo lo que he ido leyendo en los últimos meses ha servido para preparar la charla La bicicleta como vehículo de emancipación de la mujer, presentada en la edición de este año de la Semana de la bicicleta que organiza el Ayuntamiento de Gasteiz.

Y en todo ese tiempo, ¿que hecho le ha llamado más la atención?

-Me llamó muchísimo la atención la historia de Annie Londonderry.

Cuente, cuente...

-Fue la primera mujer que dio la vuelta al mundo con su bicicleta en 1894. Tenía 23 años, casada y con tres hijos, y lo dejó todo para llevar a cabo esa aventura que comenzó como una apuesta y que finalmente le hizo ganar 10.000 dólares. Demostró así no solo su fortaleza física y mental, sino que además, mostró que una mujer podía ser capaz de llevar a cabo un viaje así, al igual que ya lo había hecho diez años antes el primer hombre, Thomas Stevens.

Ni los prejuicios morales ni las trabas médicas pudieron bajar a la mujer de la bici. ¿Qué le sorprendió más, la moralidad o lo recelos infundados de la clase médica?

-Los recelos que mostraba cierta parte de la clase médica de finales del siglo XIX, vistos a día de hoy resultan en cierto modo jocosos porque ya se ha comprobado de sobra que estaban totalmente infundados. Ninguna mujer ha quedado estéril por andar en bicicleta, ni sufrimos mayores dolores de espalda que cualquier otro hombre que practique este deporte. Me producen más incertidumbre los prejuicios morales en cuanto a la orientación sexual de las mujeres que montaban en bicicleta;poniendo en duda su feminidad o directamente catalogándolas como lesbianas. Y más preocupante aún me parece que razonamientos parecidos se esgriman a día de hoy en algunos países en los que las mujeres tienen prohibido andar en bicicleta, aduciendo que es un deporte inapropiado para el cuerpo femenino, que afecta a su feminidad, que induce a la perversión sexual de las mujeres y que atenta contra la castidad de estas. El hecho de que en 2018 haya personas que defiendan estos razonamientos, sí que me preocupa enormemente.

Todavía hoy existen mujeres que jamás se han subido a una bicicleta. ¿Cómo puede ser?

-Te voy a contestar desde un punto de vista totalmente subjetivo y desde mi experiencia. Yo llevo casi toda mi vida andando en bici como aficionada a este deporte y como usuaria en la ciudad. Y sí que es verdad que éramos escasas las chicas que utilizábamos la bici más allá de los 15 años. No es que te dijera nadie nada, pero hasta entre tus propias amigas a veces te sugerían que ya era hora de que dejaras de “ser tan chicote”, ya sabes…. Incluso cuando comencé a trabajar como periodista usaba la bici para moverme por Vitoria y de eso hace 25 años. Era raro y más en una chica. Algún compañero de profesión me llegó a decir que a ver si mi sueldo no me daba para pagarme unos taxis….. Años después, y ahora que parece que está de moda ir en bici al trabajo, he visto a ese hombre en una flamante bici de ciudad y he pensado que con la crisis él también dejó de tomar taxis...

¿Ha pensado en dar su conferencia fuera de Gasteiz?

-Lo de dar la charla fuera de Gasteiz, de momento alguna otra entidad aquí parece interesada para el curso que viene. Y fuera, pues igual con esta entrevista, alguien la lee a nivel de Euskadi y se interesa…..

¿Por qué se le da más bombo a las carreras profesionales de los hombres?

-Por los mismos motivos que se le da más bombo al fútbol masculino, al baloncesto masculino, al balonmano masculino y así con todos los deportes….. Y no me vale la excusa de la publicidad porque si se programa en las televisiones deporte femenino de alto nivel y tiene audiencia, los anunciantes van a entrar también. El problema es que muchas de las actividades de todo tipo que hacemos las mujeres parecen ser invisibles a los ojos de quienes programan los medios de comunicación, las actividades que ofertan las instituciones o incluso los festejos de cualquier pueblo o barrio. Es necesario romper aquí también ese famoso techo de cristal y que sean más las mujeres que deciden la programación del entretenimiento, que sigue siendo un área que responde a unos gustos muy masculinizados.