carreteras vizcainas

Los ingresos en las vías de peaje crecen casi un 12% y llegan a los 62 millones

La recaudación en la Variante Sur Metropolitana, la autopista AP-8 y los túneles de Artxanda aumenta por el tráfico

Aitziber Atxutegi - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - La autopista AP-8, la Variante Sur Metropolitana y los túneles de Artxanda. Son las tres carreteras de peaje que existen en Bizkaia. La recaudación en estas vías se elevó el año pasado a casi 62 millones de euros, lo que supone un 11,7% más que en 2016. Aunque el incremento se ha producido en las tres infraestructuras, ha sido más acusado en los túneles de Artxanda, en los que creció un 17,3%.

El año pasado, Bizkaia recaudó en las tres infraestructuras de pago del territorio 61,9 millones de euros, seis millones y medio más que en 2016 (55,4), según datos ofrecidos por el departamento foral de Desarrollo Económico y Territorial a una pregunta escrita realizada por el PP. El grueso de la recaudación procede de la autopista AP-8, los aproximadamente 42 kilómetros que discurren entre Usansolo, en Galdakao, y la muga con Gipuzkoa. Le sigue, en cifras de recaudación, la Variante Sur Metropolitana, con 6,1 millones de euros y los 5,4 millones de los túneles de Artxanda.

El incremento más importante se ha producido en esta última infraestructura, que comunica Bilbao con el corredor del Txorierri. La recaudación alcanzó el año pasado los 5,4 millones de euros, un 17,3% más que en 2016 (800.000 euros más). Le sigue, en incremento, la autopista AP-8, con un aumento del 11,2% en el dinero abonado en sus cabinas de peajes, pasando de 45,3 a 50,4 millones de euros. Finalmente, la recaudación subió en la Variante Sur Metropolitana de 5,5 a 6,1 millones de euros, un salto del 10,9% (600.000 euros más). El incremento en el dinero abonado por los conductores en las cabinas tendría su explicación en un aumento en el número de usuarios, aunque por el momento no se han hecho públicas las cifras finales de aforos de las infraestructuras de Bizkaia correspondientes a 2017. Sin embargo, la explicación al incremento tan importante solo se puede explicar con un mayor número de usuarios, ya que las tarifas durante ese año 2017 únicamente experimentaron una subida media del 2%, claramente inferior al 11,7% de incremento de la recaudación.

Ese año, además, entró en vigor el nuevo régimen de subvenciones para las infraestructuras de pago, que limitó a 30 euros al mes el gasto para los usuarios de la AP-8, la Supersur y los túneles de Artxanda, que se suma a otros descuentos que se aplican a los usuarios por número de viajes, trayectos combinados... Hasta el momento, 16.100 conductores se han dado de alta en este sistema y cada mes son medio millar más los que solicitan este bonopeaje. De media, se devuelven 55 euros a cada conductor -el pago que realiza por encima de esos 30 euros que paga como máximo al mes-, una cifra que ha superado las previsiones de la Diputación y que obligará a la institución foral a ampliar el presupuesto este año para cubrir ese límite. Su implantación, además, está siendo generalizada en todo el territorio, frente a la previsión de que fueran los vizcainos que viven en el entorno de la AP-8 los que más lo iban a solicitar.

Los datos así lo corroboran: el 27% de los usuarios son de la comarca de Durangaldea, pero también hay otro 25% de Bilbao, un 15% de Eskuinaldea y Uribe Kosta, un 11% de Ezkerraldea y Meatzaldea, un 5% de Busturialdea, un 3% de Lea Artibai… Según una encuesta de satisfacción elaborado por el departamento de Desarrollo Económico y Territorial, los usuarios valoran con un 8,12 sobre 10 esta iniciativa.

Mantenimiento y conservación A diferencia de lo que ocurre en el resto del Estado, en Bizkaia (también en Gipuzkoa) la gestión de las carreteras de pago no está en manos de empresas privadas, sino que se encarga de ellas directamente la Diputación, a través de la sociedad pública Interbiak. De hecho, el dinero que se recauda en cada una de las infraestructuras se destina a labores de mantenimiento y mejora de las mismas. La propia institución foral ha remarcado en varias ocasiones que la Administración no puede renunciar a los peajes, ya que ello no sería económicamente sostenible.

Los peajes sirven para financiar las infraestructuras asociadas a la autopista y su gratuidad supondría, entre otras cosas, que los usuarios de fuera de Bizkaia -el tráfico de paso por la AP-8, por ejemplo, alcanza el 60%- no aportarían ni un euro por la utilización de las vías, cuyo mantenimiento debería ser sufragado a través de los presupuestos forales, esto es, con los impuestos de los vizcainos.

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