Un tercio de los menores vive en riesgo de pobreza

La Alta Comisionada contra la Pobreza alerta ante de esta lacra en España

A. González/M. Baena - Martes, 7 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Madrid - En España, un tercio de los menores vive en riesgo de pobreza. Una situación que debe afrontar la nueva Alta Comisionada para la Lucha contra la Pobreza, María Luisa Carcedo, consciente de que, “como país, no podemos dejar en la cuneta a uno de cada tres niños”. En una entrevista con la Agencia Efe, Carcedo admite que “España no puede permitirse” las cifras de pobreza infantil que tiene. El 28,1% de los menores de 16 años (2,1 millones de niños) vive en riesgo de pobreza. Y 375.000 de ellos lo hace en situación de carencia severa;es decir, sin tener garantizada su alimentación o cosas tan básicas como luz o la calefacción o poder ir a un campamento en verano.

“Todas las familias con hijos a cargo tienen un riesgo de pobreza por encima de la media nacional” y esto convierte a la infancia en víctima de este problema. Mejorar la empleabilidad de sus padres, reforzar la educación de los menores y conseguir que los niños tengan un entorno social y familiar normalizado, con recursos suficientes para sus necesidades básicas son, a grandes rasgos, los objetivos que se ha marcado la Alta Comisionada “para combatir la pobreza infantil”. Hace hincapié Carcedo en que no se trata de un asunto de caridad o beneficencia, sino de cumplir la Convención de Derechos del Niño. “Es un asunto de derechos de la infancia, de Naciones Unidas que España firma en 1990”, subraya Carcedo. Esos niños “tienen muchas papeletas para la exclusión, para empleos precarios o el desempleo, y todo lo que deriva de ahí: problemas de salud, de delincuencia...”, advierte.

En definitiva, resume, “es un problema económico y de competitividad futura de país. Hay mucho talento ahí que activar y que poner a disposición del país”, asegura. Para revertir esta situación, Carcedo apuesta por redistribuir mejor la renta y el valor del trabajo, evitar la precariedad laboral y aumentar la prestación por desempleo y por hijo a cargo. Por ello aplaude el contenido del Plan Director por un Trabajo Digno 2018-2020, aprobado en julio por el Gabinete de Sánchez. “El empleo es el mejor arma para luchar contra la pobreza y por eso hacen falta empleos dignos con retribuciones dignas”, apunta.

Se siente especialmente orgullosa “de haber metido en agenda” el Plan VECA (Vacaciones Escolares Continuar Aprendiendo), cuyo objetivo era reforzar, con diez millones de euros, iniciativas de ocio, campamentos y actividades gestionadas por comunidades y ayuntamientos para garantizar que todos los niños tengan acceso al ocio estival y sobre todo, les proporciona una alimentación equilibrada.

“Es fundamental para que los más de 375.000 niños en situación de pobreza severa tengan aseguradas una alimentación equilibrada y un aprendizaje informal pero muy efectivo”, asegura. Consciente de que las medidas para combatir la pobreza deben ser estructurales, explica que, junto el empleo, hay que proporcionarles los recursos necesarios para mejorar su educación “porque las mayores tasas de abandono escolar son las de estos menores”. Hay que trabajar en colaboración con los ayuntamientos y las comunidades “y aportar todo lo que podamos hasta conseguir que el abandono escolar no sea una seña de identidad de estos niños”.

Al final, reconoce Carcedo, la efectividad de estas medidas depende en gran parte de los recursos económicos que se les pueda destinar y, en este sentido, es realista y consciente del difícil apoyo parlamentario con el que cuenta Sánchez para aprobar los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. Organizaciones como Save the Children cifran en 4.000 millones el coste de la erradicación de la pobreza infantil, que se articularían mediante medidas estructurales. “El principal problema que tiene España es la desigualdad”, una diferencia entre las rentas más altas y más bajas del que ya han advertido distintos organismos internacionales como la OCDE que instan a que se acometa un reparto más justo de la riqueza.