‘2001: una odisea del espacio’

‘2001’ cumple cincuenta años

Kubrick, en el rodaje de ‘2001: una odisea del espacio’.

El 3 de abril se cumplió el quincuagésimo aniversario del estreno mundial en Nueva York de la obra maestra de Stanley Kubrick ‘2001: una odisea del espacio’. El 12 de mayo se preestrenó una nueva copia que respeta el formato original de 70 milímetros. Actualmente está en proceso de presentación en todo el mundo

Un reportaje de José Julián Bakedano - Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

La obra de Stanley Kubrick 2001: una odisea del espacio es un paso adelante hacia el futuro, una película sobre la que Steven Spielberg ha declarado que “es el Big Bang que inspiró a mi generación a lanzarse a la carrera espacial”. Un trabajo visionario que influyó en el tema y estilo de muchas películas posteriores tales como La Guerra de las Galaxias, Alien y Blade Runner, entre otros títulos. Estrenada cinematográficamente un año antes de que el hombre pisara por primera vez la Luna, 2001: una odisea del espacio abrió nuestras mentes a la belleza, los prodigios y a la promesa de la exploración del espacio.

La repercusión que ha alcanzado es sorprendente, perpetuándose como un referente cinematográfico constante de nuestra cultura. Pero el impacto de la película extiende sus límites mucho más allá. Despierta la curiosidad y deslumbra con enigmas resueltos o sin desvelar que van desde los albores de la humanidad hasta el contacto posterior con una inteligencia cósmica, e incluso, con la propia inmortalidad. El tercer monolito, explica Kubrick, envía a Bowman (Keir Dullea) “a un viaje a través del espacio interior y el espacio exterior y finalmente le transporta a otra parte de la galaxia… en donde es instalado en un zoo humano, parecido al ambiente de un hospital terrestre sacado de sus propias ilusiones y fantasías. En un estado carente de tiempo, su vida pasa de la madurez a la senectud y a la muerte. Vuelve a nacer, y es un ser mejorado, un hijo de las estrellas, un ángel, un superhombre, si prefieres, y regresa a la tierra preparado para el próximo paso del destino evolucionista del hombre”.

ciencia y cine Para elaborar el guion Kubrick se puso en contacto con Arthur C. Clarke, un eminente científico y autor de ciencia ficción, para adaptar el relato de Clarke El Centinela. Esta colaboración directa entre director y guionista duró cuatro años, durante los cuales Clarke escribió una novela detallada de la visión de Kubrick de la historia y después continuó dando forma al argumento mientras que la película se encontraba en plena producción.

El equipo formado por el director-guionista dio a su obra el título de How the Solar System was won (el western How the West was Wwon se había convertido en 1963 en un éxito cinematográfico) y en un principio decidieron darle a la película una categoría de semidocumental, que incluía voz en off y segmentos con entrevistas de índole científico y metafísico. Pero un concepto cinematográfico más importante tuvo lugar.

“Incluso desde el principio” -recuerda Clarke-, “Kubrick tenía muy claro cuál era el objetivo final de su obra. Quería realizar una película sobre la relación del hombre con el universo, un tema que nunca antes se había abordado y mucho menos llevado a cabo. Stanley estaba determinado a crear una obra de arte que despertara los sentimientos de admiración, respeto e incluso si cabe terror”.

Cuarenta minutos de diálogo El guion definitivo que cumplía los deseos de Kubrick contenía únicamente cuarenta minutos de diálogos. “Existen ciertas áreas de los sentimientos y la realidad que son notablemente inaccesibles a las palabras. Las formas de expresión sin palabras como pueden ser la música y la pintura pueden alcanzar estas áreas, pero las palabras son una terrible camisa de fuerza. Es el triunfo de la expresión visual sobre la palabra”, comentó Kubrick.

El 60% del presupuesto de la película se invirtió en los espectaculares e innovadores efectos especiales. En resumen, el equipo técnico de efectos especiales requirió una enorme cantidad de tiempo y trabajo que les llevaría 18 meses hasta completar los 205 planos de efectos que la película contiene y que se representan durante más de la mitad de la película.

Kubrick, un apasionado cineasta, se implicó en todos los aspectos del proceso de la creación de los efectos especiales. Eligió un equipo formado por cuatro profesionales para dirigir las principales divisiones de los efectos. Douglas Trumbull, director de la unidad de efectos especiales fotográficos, de 23 años, cuya contribución en la película de 1964 World’s fairhabía capturado la atención de Kubrick, desarrolló la dramática secuencia de Star Gate wally veever.

Adelantándose mucho a la época de los efectos especiales que se realizan en las producciones digitales, Kubrick creó deslumbrantes paisajes de ciudades espaciales, monstruos morfológicos, movimientos ondulares de las naves espaciales. Cuidadosamente fijó el modelo que proporcionó realismo a las imágenes de las películas de ciencia ficción.

Filmado en Super Panavisión 70 y Todd AO y presentada en Super Cinerama 70 milímetrros, se estrenó el 7 de abril de 1968 en el Uptown Theater en Washington D. C. La crítica estuvo dividida. La audiencia quedó cautivada y la recaudación creció desde los primeros años de su estreno hasta convertirse en una de las películas de mayor éxito de la historia de Metro Goldwin Mayer.

su único oscar “La magnificencia de los efectos especiales no han sido superados”, publicó Roger Ebert en el Chicago Sun Timesen 1999. La brillante e innovadora técnica de los efectos especiales de la película que necesitaron 18 meses para completarse le proporcionaron a Kubrick el único Oscar de la Academia de su carrera cinematográfica, el de 1968 a los mejores efectos especiales. La película también recibió nominaciones al mejor director, mejor historia y guion escrito directamente para la pantalla y dirección artística.

Kubrick no solamente situó su obra en el espacio. “Siento como si hubiera viajado por el espacio dos veces”, comentó tras visionar la película el cosmonauta soviético Alex Leonov, el primer hombre enviado al espacio. Cuando los astronautas americanos fueron entrevistados y se les pidió que describieran su visión del espacio respondieron: “Igual que en 2001”.

Sin embargo, la película consigue mucho más que trasladarnos al reino estelar que solo unos pocos seres han alcanzado. Nos conduce al misterioso y especulativo mundo de la propia vida explorando dimensiones humanas, representando la mayor aventura de la humanidad.

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