Junto con un bebé catalán de 8 meses

Una niña vasca de 13 años recibe un trasplante ‘compartido’ de hígado

Vanesa mira a su hija Roma, de 8 meses, después de la operación de trasplante hepático. (Foto: Efe)

Naroa, con una enfermedad metabólica y un hepacarcinoma, fue operada en Barcelona

 El hospital Vall d’Hebron de Barcelona completó con éxito un trasplante hepático por el procedimiento split, que consiste en dividir el hígado del donante para obtener injertos completamente funcionales para dos receptores: Naroa, una niña vasca de 13 años, y un bebé catalán de 8 meses. El donante del hígado también era menor de edad y las niñas receptoras estaban en una situación crítica que solo se podía resolver con un trasplante.

EFE - Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Barcelona. El responsable del servicio de cirugía hepatobiliopancreática y trasplantes del hospital Vall d’Hebron, Ramón Charco, explicó ayer que “el trasplante hepático split es un procedimiento quirúrgico muy complejo y reservado para casos excepcionales que requieren un nivel alto de experiencia”. El trasplante se hizo a dos niñas: Naroa, de 13 años, procedente de Euskadi, que sufría una enfermedad metabólica que la obligaba a seguir una dieta muy restrictiva en proteínas y que padecía un hepatocarcinoma (cáncer de hígado);y Roma, de 8 meses y natural de Terrassa, que sufría el síndrome de Alagille, una enfermedad rara que le había provocado una cirrosis hepática irreversible.

La intervención, realizada en julio, requirió un equipo de treinta profesionales: un médico y una enfermera se desplazaron a otra comunidad para la extracción del órgano del donante menor de edad y llevarlo hasta Vall d’Hebron para ser dividido en dos partes. “Mientras se realizaba la división del hígado, simultáneamente se preparaba a las dos niñas para recibir el órgano y se reducía así el tiempo de isquemia”, apuntó el médico adjunto a la Unidad de Gastroenterología, Hepatología, Apoyo nutricional y Trasplantes hepáticos pediátricos de Vall d’Hebron, Jesús Quintero.

De alta Naroa recibió el alta hospitalaria tras siete días de ingreso en el hospital y “ya puede comer carne y embutidos”, mientras que antes “solo comía fruta, verdura y alimentos químicos sin proteína, lo que le condicionaba la vida”.

En el caso de Roma, Charco señaló que, “al ser más pequeña el tiempo de recuperación es más lento” y que se le implantó “la parte pequeña del hígado dividido, pero aún así era demasiado grande para su cuerpo y tuvo que estar unos días con la herida abierta antes de poder cerrarla”, aunque aseguró que “pronto” le darán el alta.

“Le habéis devuelto la vida a mi hija”, manifestó emocionada la madre de Naroa, Josefi, y animó a los niños que están en lista de espera a no perder la esperanza: “Algún día van a recibir esta llamada”, dijo. La madre de Roma, Vanesa, afirmó que “aquí solamente hay un héroe, que es el donante” y agradeció el trato a todo el equipo médico del hospital. - Efe

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