con los 80 millones recibidos

Un mercado limitado

Herrera, Oyarzabal e Illarramendi asoman entre los fichajes que podría intentar realizar el Athletic con los 80 millones recibidos por Kepa

A. Aramendia - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Una vez ingresados los 80 millones de euros correspondientes a la cláusula de rescisión de Kepa Arrizabalaga, que es pasado ya en el Athletic, la junta directiva liderada por Josu Urrutia se encuentra ante la necesidad de hacer un nuevo y exhaustivo análisis de mercado a nivel estatal e internacional. Son varios, no en vano, los futbolistas susceptibles de ser captados por Ibaigane, donde tienen tres semanas por delante para intentar fichar en un mercado limitado pero con jugosas opciones, como la de Ander Herrera (Bilbao, 14-VIII-1989), por quien el Athletic ya se habría interesado este mismo verano. El centrocampista del Manchester United, cuyo contrato con el club inglés vencerá en 2019 tras salir de Bilbao mediante el abono de los 36 millones de su cláusula en el verano de 2014, se ha mostrado reacio a cambiar de aires hasta la fecha, pero una poderosa oferta rojiblanca podría hacerle cambiar de opinión, dado que no se espera que continúe en el equipo de Old Trafford más allá del próximo año.

La operación, pese a su complejidad al no existir cláusulas de rescisión en Inglaterra, no sería imposible, tal y como se encargó de advertir en términos generales el propio Urrutia el pasado 6 de julio, cuando aseguró que “cualquier jugador que entendamos desde la parcela deportiva que puede mejorar la plantilla, es posible que pueda venir porque el club tiene esa capacidad y está abierto a ello”. Con 80 millones más en las arcas, la opción de acometer incorporaciones de calado como las de los realistas Asier Illarramendi (Mutriku, 8-III-1990) o Mikel Oyarzabal (Eibar, 21-IV-1997) también se antoja más que viable. En caso de lograr el sí del jugador en cuestión, el Athletic no encontraría escollo alguno a la hora de depositar los 70 millones de la cláusula de Illarramendi, a quien la entidad bilbaina ya trató de reclutar en invierno de 2014 cuando militaba en el Real Madrid.

El de Mutriku, actual capitán txuri-urdin, renovó su vinculación con el cuadro donostiarra hasta 2023 el pasado 28 de junio, mientras que su compañero Oyarzabal, otro viejo deseo de Ibaigane, lo hizo hasta 2022 en el verano de 2016 con una cláusula de 60 millones para el Athletic y 50 para el resto de clubes. El joven atacante eibartarra, que acaba de heredar el 10 que ha dejado vacante Xabi Prieto en la Real, se presenta como una de las más atractivas opciones que asoman en un mercado en el que también figuran otros nombres cuyo hipotético desembarco en San Mamés se vislumbra más complicado.

contextos diferentes Es el caso, por ejemplo, de Javi Martínez (Aiegi, 2-IX-1988), quien aspira a lucir galones renovados en el Bayern Múnich de la mano del recién llegado Nico Kovac. El navarro, que salió del Athletic en el verano de 2012 haciendo frente a los 40 millones de su cláusula de rescisión, llegó a afirmar el pasado mes de enero que no se planteaba “regresar al Athletic” al estar “muy contento en el Bayern y en Alemania”. Su contratación, por tanto, se intuye poco probable, del mismo modo que sucede con otros viejos reclamos como Nacho Monreal (Iruñea, 26-II-1986) y César Azpilikueta (28-VIII-1989), lateral izquierdo y diestro de Arsenal y Chelsea, respectivamente, donde el segundo compartirá vestuario con Kepa Arrizabalaga.

Las posiciones de uno y otro, sin ir más lejos, han sido cubiertas por el Athletic con los fichajes de Yuri Berchiche, Cristian Ganea y Ander Capa. En la delantera, con Gorka Guruzeta como nueva apuesta, asoman los nombres de Fernando Llorente (Iruñea, 26-II-1985), cuya vuelta a Bilbao se entiende casi imposible;y el del txuri-urdin Jon Bautista (Mahón, 3-VII-1995), con una cláusula de 50 millones de euros y un escaso recorrido en el primer equipo de la Real. El joven atacante de Osasuna, Kike Barja (Noain, 1-IV-1997), por quien el Athletic también se habría interesado, figura como una alternativa a bajo coste al tener una cláusula negociable de 4 millones de euros. Todos, en mayor o menor medida, forman parte del limitado mercado en el que podría volver a sumergirse Ibaigane.