Lara Diloy | Directora de orquesta

“En la dirección musical, las mujeres también tenemos que hacer un esfuerzo extra para ganarnos el respeto”

Lara Diloy. Foto: P. Viñas

La directora de orquesta Lara Diloy ofrecerá el domingo, a las 22.00 horas, un concierto al frente de la Sinfónica de Bilbao en la basílica de Lekeitio

Una entrevista de Andrea Valle - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Lara Diloy asegura que actuar junto a la Bilbao Orquesta Sinfonikoa (BOS) es un reto que afronta “con responsabilidad y mucha ilusión”. Es una de las pocas mujeres al frente de la dirección artística en el Estado y asegura que aunque ella nunca se ha sentido minusvalorada en el mundo musical, hay un techo de cristal para llegar a los puestos de dirección. Sin embargo, asegura que las cosas están cambiando y que “poco a poco” las mujeres van teniendo más visibilidad.

¿Cómo fue su primer contacto con la música?

-Empecé a los 7 años en la Escuela de Música de Alcorcón, donde toqué la trompa y después fui pasando por diferentes agrupaciones.

¿En qué momento decidió que su carrera musical iría dirigida a la dirección orquestal?

-Fue hace tres años cuando tomé la decisión definitiva de dedicarme en cuerpo y alma a la dirección orquestal. Cuando terminé con mis estudios de trompa decidí estudiar Dirección y poco a poco me fue absorbiendo.

Ahora es usted una de las directoras de orquesta más destacadas en el Estado. ¿Qué cree que tiene que tener o hacer un director de orquesta para llegar a lo más alto?

-Sobre todo hay que estudiar mucho. Son muchas horas de preparación y de formación. Es imprescindible tener muchas ganas para ir buscando oportunidades.

Fue seleccionada para ser directora asistente del maestro Andrés Zarzo durante un curso académico en la Orquesta del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue una de las primeras oportunidades que tuve de trabajar con una orquesta. Andrés se portó muy bien conmigo, me ayudó mucho y pude aprender muchas cosas. Tener la oportunidad de trabajar con la orquesta del conservatorio fue muy enriquecedor para poder conocer un poco más cómo era la profesión en primer plano, no como estudiante.

¿Qué es exactamente ser directora asistente?

-La labor del director asistente es un poco desconocida, pero nuestra función es fundamental, especialmente cuando se trabaja repertorio lírico. Es una extensión del director musical. Le ayudamos en múltiples facetas, desde escuchar la orquesta desde fuera, porque él está en un lugar donde no tiene la misma percepción auditiva que el publico, hasta estar en contacto con los diferentes artistas.

Ahora es asistente del maestro Óliver Díaz, director musical del Teatro de la Zarzuela, ¿qué le aporta tener ese papel?

-Puedo continuar aprendiendo y me da la posibilidad de conocer los teatros desde dentro. Además voy conociendo más repertorio.

Usted fundó en 2012 la Barbieri Symphony Orchestra, ¿cómo surgió la idea de llevar adelante el proyecto?

-Un grupo de músicos vimos que muchos de nuestros compañeros acababan por tener muchísima preparación, pero no había opciones de entrar en orquestas por el límite de plazas. Fue entonces cuando creímos que había que recoger todo ese talento joven y darle la posibilidad de tocar en una orquesta.

Es directora y fundadora del Coro Sinan Kay y del Coro de Voces Blancas Anya Amara, ¿cómo es trabajar con niños y la música clásica?

-Por decirlo de alguna manera, es algo que no tiene precio. Es la oportunidad de poner el germen de lo que va a ser el futuro de la música clásica, es algo maravilloso. Además ese descubrir las cosas por primera vez en los niños es algo que realmente se disfruta mucho.

¿Cómo ve la situación de la música clásica en este momento? Parece que la gente joven cada vez se interesa menos por ella...

-Creo que hay que hacer un esfuerzo por acercar la música al público. Hay que experimentar nuevas maneras de ofrecer la música clásica.

Hay pocas mujeres dentro de las orquestas y aún menos, en los puestos de mando. ¿Se puede afirmar que hay un techo de cristal para las mujeres también en el mundo musical?

-Yo creo que lo hay como en toda la sociedad, pero es verdad que poco a poco se están rompiendo barreras que cada vez están generando más oportunidades. Por lo que orquestas e instituciones importantes estén dando titularidades a mujeres y que cada vez dentro del círculo de orquestas profesionales seamos más mujeres las que vayamos a dirigir, es un pequeño paso para que esto vaya cambiando.

¿Cómo ha vivido usted como mujer su llegada a la dirección orquestal?

-Es algo que ha venido de manera bastante natural, nunca he sentido que mi trabajo era menos valorado por ser una mujer. Sí que es verdad que creo que todas tenemos que hacer un esfuerzo extra para ganarnos el respeto, aunque es algo extrapolable a cualquier puesto de liderazgo que nos toca llevar a las mujeres.

El domingo actúa en Lekeitio al frente de la BOS, ¿cómo afronta la experiencia?

-Es algo que me hace muchísima ilusión y que afronto con responsabilidad porque es una orquesta que tiene una larga historia y que impone, pero son unos grandes profesionales y me apetece mucho trabajar junto a ellos.

Abordarán obras muy populares de Mozart y Beethoven. ¿Qué esperan del concierto?

-La idea es que el público disfrute. Es un concierto de verano en el que, seguro, se acercará mucha gente local, pero también vendrán turistas. Queremos que, aparte de que los melómanos disfruten, la gente que pueda venir por primera vez se vaya con un buen sabor de boca y con ganas de volver. Y para ello, Mozart y Beethoven son muy agradecidos.

Si tuviera que elegir una de sus actuaciones para enmarcarla, ¿cuál sería? Hay mucho donde elegir…

-Es muy complicado quedarse con una de ellas. Quizás pueda destacar, en el sentido más emocional, haber podido dirigir a la Joven Orquesta Nacional de España, ya que yo fui miembro como trompista y hay un vínculo. Fue muy bonito. También el hecho de dirigir en el Teatro Monumental, que es un sitio donde siempre he estado viendo y escuchando a la orquesta de RTVE. Poder dirigir ahí fue maravilloso.

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