Biribilketa

Hay que estar más loco

Por Iñaki González - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

YA sé que se hará raro que escriba sobre fútbol y no mencione a Kepa, que tanta paz lleva como la que deja, que es mucha a mi humilde parecer. Pero me interesa más Marcelo Bielsa. Amado o denostado, no es hombre de términos medios y entiende el compromiso casi como una obsesión que asume en primera persona y proyecta alrededor. Un tipo así resulta bastante odioso en una sociedad displicente hacia la exigencia. No voy a soltar un rollo sobre el hedonismo que nos rodea y nos anima a prostituir el ideal olímpico -citius, altius, fortius-, reduciéndolo a un culto al cuerpo más que a la superación. Pero sí declaro mi admiración por una actitud consecuente en un entorno como el futbolístico, donde los principios duran lo que la racha de triunfos y el retorno en venta de camisetas. El bueno de Bielsa ha aterrizado en el Leeds United, que vive en el ostracismo de la Championship League desde hace tres lustros, y ha marcado la impronta de su convicción: el compromiso personal de esos deportistas, artistas protegidos por el mecenazgo de un modelo de negocio que alimenta salarios astronómicos, debe acreditarse con respeto a su afición. A los que pagan -pagamos- por verles cada fin de semana, dispuestos a sufrir con ellos y por nuestros colores, pero también a exigirles que se exijan. El argentino puso a los futbolistas del Leeds a recoger la basura que rodeaba el campo de entrenamiento. Tres horas tardaron. El Loco no es un tipo fácil que haga amigos acariciando el lomo a sus figuras. Quizá por eso es incómodo y se ha ganado el sobrenombre que le acompaña. Hay tantos cuerdos cargados de razones y faltos de compromiso que dan ganas de enloquecer un poco.