Mesa de Redacción

Da igual ocho que ochenta

Por Igor Santamaría - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

MÁS de un joven aficionado rojiblanco ya se habrá conectado con la web del Chelsea para comprobar cuánto le cuesta la camiseta blue de Kepa Arrizabalaga. Algunos tienen colección de zamarras de futbolistas que vistieron los colores del Athletic y emigraron buscando gloria. De hecho, ha sido la tónica de los últimos años: ver cómo referentes del equipo llamados a liderar un grupo de ensueño han cogido los bártulos, fruto del mercado inflacionista, un deporte hiperglobalizado y un corazón con dudosa denominación de origen. Verdad es que la operación en términos monetarios resulta provechosa para las arcas de Ibaigane, como otras donde se abonó la cláusula correspondiente o se dejó de pagar una ficha astronómica. “Que le pongan un lacito y nos deje el dinerito”, comenta una mayoría. Afirmación que a quien suscribe le provoca despecho. Primero, porque muy bien no se ha capitalizado deportivamente lo ingresado. Segundo, porque el radio de acción no llega mucho más allá del otro lado de la A-8. Y tercero, y lo que más hiere, es que podremos seguir vendiendo la buenaventura de nuestra filosofía, única en el universo fútbol, pero cuando a una de sus perlas con mayor proyección le tientan desde un caladero mayor -que no más grande como club-, es como si se desangraran las esencias al no entender lo que para otros ídolos significaba jugar de por vida en el Athletic. Así, lo mismo da ocho que ochenta.

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