Tribuna abierta

Economía circular, ecodiseño y coeficiencia

Por Julen Rekondo - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

SI el consumo de recursos continúa aumentando como en los últimos años, en 2050 la población del planeta necesitaría tres veces más cantidad de materiales y un 70% más de alimentos. Solo en los próximos veinte años la necesidad de agua y energía será un 40% mayor. Esta carrera impactará de lleno sobre una industria europea en la que el 40% de sus costes totales se deben a las materias primas -frente a un 20% de los laborales- y en un mercado de “commodities” en el que se ha producido un incremento anual en los precios del 6%, desde el año 2000.

La Unión Europea ha puesto en marcha distintas iniciativas para afrontar de forma integrada algunos de los grandes retos derivados de los problemas ambientales y de competitividad de la industria europea. La Hoja de Ruta hacia una Europa Eficiente en el Uso de Recursos, enmarcada en la Estrategia Europa 2020 de la Comisión Europea, establece acciones para la estimulación del mercado de materiales secundarios y la demanda de materiales reciclados ofreciendo incentivos económicos y desarrollando criterios para determinar cuándo un residuo deja de serlo.

Por otro lado, el Séptimo Programa General de Acción de la Unión en materia de Medio Ambiente 2013-2020 establece como segundo objetivo prioritario convertir a la Unión en una economía hipocarbónica, eficiente en el uso de los recursos, ecológica y competitiva. La otra gran iniciativa europea se denomina Una política industrial integrada para la era de la globalización y establece seis líneas prioritarias de actuación entre las que destaca una Política industrial sostenible, construcción y materias primas, que impulsa, entre otros, el “desarrollo de mercados del reciclaje estables y regímenes en materia de responsabilidad ampliada de los productores, como medio para avanzar hacia una economía circular”.

Debido a nuestro pequeño tamaño e intensa actividad industrial, el País Vasco es una región en la que la economía circular avanza rápidamente. Con solo dos millones largos de habitantes, un PIB industrial del 24%, focalizado en los sectores de transformación de materias primas y manufactura de equipos y una posición intermedia en innovación según el Regional Innovation Scoreboard, suma las condiciones adecuadas para convertirse en una región piloto de iniciativas de economía circular para la Unión Europea. En la actualidad, la economía vasca es intensiva en recursos procedentes del exterior dependiendo en un 75% de las importaciones. Nuestra necesidad anual de materiales se sitúa en 187 toneladas por persona. La productividad ha pasado en diez años de generar 1,5 a 2,9 por cada kilogramo de material utilizado, aunque la generación de residuos supone el 7% del consumo total de toneladas de materias primas, esto son 4,2 MM de toneladas anuales.

Estas cifras están avaladas por la actitud y opinión de la empresa y la ciudadanía que afirman que el factor ambiental aporta decisivamente a la competitividad empresarial sobre todo reforzando la innovación y la reputación corporativa. Impulsar la economía circular supone para el País Vasco apostar por la colaboración público-privada para integrar la ecoinnovación en el diseño de los productos.

En pasado 13 de julio en una Jornada técnica promovida por el departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco se hizo público el documento Perfil Ambiental 2017-Residuos, en el que, en referencia a la problemática de los residuos en nuestra comunidad, se viene a decir que “el historial clínico-ambiental evoluciona favorablemente, pero no tan aprisa como querrían las instituciones y la sociedad, en general. Desde el año 2010, la CAV ha conseguido reducir un 6,8% la generación de residuos, aunque la cifra anual es elevada”. El último dato que aparece en el Perfil Ambiental 2017-Residuos indica que todavía se producen 5.906.738 toneladas de desechoslo que significa que, de media, cada persona genera 2.695 kilogramos de residuos al año.

Una cantidad cuantiosa y más aún en comparación con la Unión Europea (entre 1.000 y 1.500 kilos por persona y año), pero que tiene su explicación en la marcada personalidad industrial y social vasca. Así lo indicó Iñaki Arriola, consejero de Medio Ambiente, cuando expresó que la radiografía de los residuos en Euskadi está etiquetada por la fuerte industrialización del territorio, entre otros factores. En concreto, habló de la presencia de sectores “con una alta generación de residuos como el siderúrgico, la construcción o el papelero”;y se refirió también al “poder adquisitivo” de la población como otro agente decisivo en esa ecuación. Disponer de más dinero implica un mayor consumo y la consiguiente generación no solo de los desperdicios en los hogares, sino también de residuos industriales derivados precisamente de fabricar (o importar), bienes y servicios que son posteriormente consumidos.

Las recomendaciones de este informe van dirigidas a cumplir con los retos de Euskadi en esta materia para 2035, alineados con el paquete de economía circular de la Unión Europea, “que pasan por reciclar el 65% de los residuos municipales y el 75% de los residuos de envases, reducir la eliminación en vertedero a un máximo del 10%”. En la actualidad, Euskadi está eliminando el 40% de sus residuos en vertederos.

Por este motivo, el perfil insiste en que la gestión de los residuos generados debe basarse en el cumplimiento de la jerarquía de gestión: prevención, preparación para la reutilización, reciclado, valorización y eliminación. Y apuesta por trabajar de manera específica sobre corrientes prioritarias, entre las que destacan los biorresiduos (fracción orgánica), los RCD (Residuos de construcción y demolición), los envases, los RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos), las tierras excavadas, las escorias de acería, los lodos pasteros-papeleros y las arenas de fundición, entre otras.

Sin duda, impulsar la recogida selectiva en nuestros hogares es una de las cuestiones más importantes que hay que realizar si queremos cumplir los objetivos marcados por el propio Gobierno vasco y por la Unión Europea, con especial acento en la materia orgánica, que supone el 40% de las basuras. Otra de las cuestiones importantes es el reciclaje de las corrientes industriales prioritarias, como los lodos de papeleras, arenas de fundición, escorias de acería, vehículos fuera de uso… al que hay que darle una salida tecnológica satisfactoriamente desde un punto de vista ambiental y económico. Finalmente, no hay que olvidarse de la prevención, para poder llegar al compromiso del 10% de reducción de residuos en origen que marca el Plan de Prevención y Gestión de Residuos 2014-2020. Para ello, es fundamental profundizar en la Economía Circular, el Ecodiseño y la Ecoeficiencia.