fiesta en honor al santo

San Mamés también baila

La Casa de Misericordia de Bilbao reúne en su fiesta anual a internos y antiguos alumnos para recordar a su patrón

Un reportaje de Iñaki García - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

VICENTE y María Antonia se movían al son de la música mientras los miembros de la Academia del Cerdo Txarriduna repartían aperitivos a los presentes. Los residentes que preferían mantenerse sentados, muchos de ellos en compañía de sus familias, esperaban a que el equipo sanitario les acercara bebida con la que afrontar la calurosa mañana. El resto, siguiendo la música que tocaba la Banda Municipal, danzaba con alegría, porque San Mamés también baila en la Santa Casa de Misericordia.

La entidad celebró ayer su tradicional fiesta en honor al santo y en la que participan internos, antiguos alumnos y familiares. Luis Montes, uno de los más veteranos exalumnos exclamaba que se trataba de “un día muy bonito”. Antiguas compañeras se reencontraban en un ambiente festivo, donde todo el mundo parecía disfrutar mientras aprovechaban para saciar el hambre con el aperitivo porcino.

Ayer además se rindieron sendos homenajes a la Fundación Carmen Gandarias, debido a su apoyo al proyecto benéfico asistencial que se está llevando a cabo en el centro, y a Vicente Porto, un implicado voluntario que organiza desinteresadamente actividades para los residentes. Vicente se mostró muy agradecido, ya que el homenaje coincide con su cumpleaños. Explicó que su entusiasta compromiso se debe a que mediante las eventos puede “arrancar una sonrisa a los abuelitos”.

El día supone un punto de encuentro, no solo para los mayores que están internos y que son visitados por sus familiares, sino también para los antiguos alumnos, que se encuentran con todos sus compañeros. Isabel Barreda, alumna desde l946 hasta el 54, aseguró que para los niños de la Misericordia “es un día grande” que es celebrado “en nuestra casa”.

María Antonia Montiel, una exalumna que estuvo en la Misericordia desde 1940 hasta 1950, sigue ligada a la Asociación de Alumnos, gracias a lo que ha estado acudiendo a la Casa cada mes, y que continúa participando en eventos como voluntaria. Los miembros se reúnen el primer domingo de cada mes y a veces organizan excursiones. Subrayó que se trata de una fecha “muy bonita”, porque se encuentran con compañeros que “no ha visto en veinte años” y es similar a volver a encontrarse “con un hermano”. Igualmente, destacó que, aunque residió durante una época difícil, la convivencia en el centro “siempre fue muy buena”.

Marino Montero, titular del sillón correspondiente al solomillo de Txarriduna, es uno de los alma mater de esta fiesta que comenzó a realizarse en la década de los noventa. Explicó que el tentempié, que organiza la academia tiene al cerdo como elemento central, recordando “la rifa del cerdo Tiberio que se llevó a cabo desde 1837 hasta los ochenta para recaudar fondos destinados a la Casa”.

Pese a que en principio la fiesta se organizaba en enero, coincidiendo con San Antón, en 2007 decidieron trasladarla a la fecha actual. Durante las primeras ediciones se trataba de un festejo exclusivo para los residentes, pero a día de hoy acuden, aparte de los propios internos, “familiares, antiguos alumnos e incluso algún vecino que escucha el sonido de los cohetes y se acerca”.

Durante la jornada se pueden apreciar diferentes eventos, como la tradicional procesión de traslado de la imagen de San Mamés desde la capilla hasta los jardines. Y que es efectuada por antiguos alumnos de la Casa, que son popularmente conocidos como los niños de la Misericordia.