Historias de... Begoña, josé antonio, marisol, iñigo, flor y consuelo

Del cafetal a la ría

Los Gutiérrez Artetxe tienen estos días invitados de lujo: su familia colombiana que, llegada directamente de Pereira, la zona de cafetales, hizo ayer una travesía por la ría de Bilbao

Por Concha Lago - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

SI trazamos una línea recta en el mapa, 8.255 kilómetros separan Pereira, la ciudad más poblada de la región cafetera de Colombia, de Bilbao, y sin embargo estas familias están más unidas que si solo tuvieran que cruzar la acera. La razón, una feliz pareja, la compuesta por el joven bilbaino Iñigo Gutiérrez y la colombiana Marisol Vergara, que han reunido estos días a sus seres más queridos. Begoña Artetxe y José Antonio Gutiérrez eligieron ayer el Bilboats para hacer de cicerones a su consuegra Consuelo Martínez y a la hija de esta, Flor Vergara. Ambas viven en Pereira y se estrenan en Euskadi. “Hemos decidido que era el día ideal para un plan de barquito”, dice este matrimonio vecino de Zabalburu, a sabiendas que en torno a la ría se agolpan grandes atractivos que quieren mostrar como el Palacio Euskalduna o el Museo Guggenheim. Además, para la tarde ya tenían en la agenda el Puente Colgante.

Con tanto agasajo, a las invitadas, Bilbao y alrededores les parece una maravilla, y en las antípodas de su lugar de origen. “Somos de una zona de interior, de cafetales, con mucha montaña, desde Pereira se ven los Andes. Así que el mar nos encanta porque nos queda un poco lejos. Y Bilbao nos parece muy lindo”, dice esta madre colombiana. A pesar de la distancia, es consciente de que su hija Marisol está en las mejores manos. “Nuestra nuera es maravillosa, la adoramos, y la hermana es igual y la mamá es un encanto”, dicen al unísono José Antonio y Begoña. La joven lleva aquí cinco años desde que conoció en su país de origen a Iñigo, que acudió a través de una ONG en una labor solidaria. Allí mismo se casaron hace un lustro. “Fuimos a la boda a su ciudad. Lo clásico”, apunta Begoña.

Aunque los jóvenes van una vez al año a Colombia, Consuelo y Flor es la primera vez que visitan Bizkaia, tras diez horas de vuelo con dos escalas en Bogotá y Madrid. Y en ocho días ya han hecho un tour de película, visitando lugares como San Juan de Gaztelugatxe. “¡Y hemos subido a la ermita, qué preciosidad!”, exclaman. Como no regresan hasta el día 26, les quedan muchos planes, y aunque les ha pillado inicialmente la ola de calor, ahora este clima les parece una delicia. “Un colombiano vino a Bilbao y ya no se quiso marchar...” tararea José Antonio, parafraseando la canción del inglés.

Y es que este padre se ha tomado muy en serio lo de ser el mejor anfitrión y estaba desde las doce a la cola del Bilboats “ya que traigo a la familia, que pillen un buen sitio”. “Pero hemos cogido los tiques on line y ahora hemos visto que tenemos preferencia para embarcar”, aclara Marisol. José Antonio ha esperado pacientemente al sol, “pero a Begoña le he puesto a la sombra porque los bombones al sol se derriten”, bromea. Ellos ya han cogido dos o tres veces el barco “pero siempre con amigos de fuera. Hay que traerles a navegar porque el paseo es muy agradable, al igual que los puentes y las explicaciones de lo que se ve en las orillas”. “Muchos bilbainos no lo conocen pero merece la pena aunque 13 euros es un pelín caro para solo una hora de travesía”. “A los bilbainos nos tendrían que hacer un precio especial como en la catedral de Santiago, que los de Bilbao no pagamos”, dice Begoña. Se declaran muy ilusionados esperando la Aste Nagusia. “¡Van a flipar!”. “Les vamos a llevar a muchos sitios, a las bilbainadas, por ejemplo... y a todo. Pero a las txosnas solo a dar un paseíto al mediodía, que lo bonito es el ambiente de más arriba”, precisa Artetxe.