dejan al margen sus labores

El descanso de los políticos

Lander Martínez, en su visita a San Petersburgo. (L.M.)

Viajes en tren, eternos descansos en la playa, visitas a parques temáticos, refugios familiares... La variedad de ejemplos de cómo pasan los políticos vascos sus vacaciones es una muestra muy cercana a la sociedad que representan

Un reportaje de Aner Gondra - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EN verano la actualidad política no desaparece totalmente, pero el paréntesis de actividad en las instituciones es aprovechado por los políticos de todos los partidos para encajar de alguna manera un descanso entre sus quehaceres. Quien más, quien menos, le araña al verano unos días de asueto, bien aislándose en algún lugar tranquilo, o bien viajando para conocer nuevos parajes. Al final de todo, los políticos no dejan de ser una muestra más de la sociedad que representan en las instituciones y sus vacaciones responden a modelos perfectamente extrapolables a la población de Euskadi. Retiros familiares, vacaciones al sol, viajes en tren... Son los diferentes modos de descansar de los políticos vascos.

El lehendakari Urkullu, fiel a su talante discreto, comenzó sus vacaciones el pasado fin de semana y alargará su retiro hasta la tercera semana del mes, pero no ofrece muchas pistas sobre cómo gastará su tiempo libre, tan solo que lo hará con su familia y muy cerca de Euskadi.

En una línea muy parecida, por ejemplo, transcurren las vacaciones de Idoia Mendia, la secretaria general del PSE. Mendia se escapa en los meses de calor a la Costa de Gerona, con su marido, Alfonso Gil, y sus dos hijos. Reconoce que el objetivo final de este periodo es descansar y para conseguirlo apuesta desde hace ya algunos años por la misma zona de Catalunya, donde la familia cuenta ya con muchas amistades. “Desconectar es imposible, pero sí reducir un poco el nivel de trabajo y de llamadas al móvil”, confiesa.

Por su parte, Jasone Agirre, parlamentaria de EH Bildu, lamenta lo lejos que parece ya su viaje de quince días a mediados de julio por Andalucía. Su ruta por el sur del Estado tuvo la primera parada en Córdoba. Después, junto a su familia, descansó en las playas de Cádiz para visitar, por último, Granada, donde pudo disfrutar del eclipse lunar de una manera privilegiada: “Fue una pasada. Muy chulo”.

Agirre reconoce que busca siempre el buen tiempo y poder descansar. Este paréntesis le sirve para soltar la tensión del día a día, pero no para olvidarse de la actualidad política: “En vacaciones casi que estoy más conectada a la actualidad. Desconectas del trabajo y de la responsabilidad, pero tengo más tiempo para leer la prensa, leer documentos que tengo pendientes y que durante el curso no te da la vida para leerlos a conciencia. Desenchufas de preocupaciones y del estrés del Parlamento y de las ruedas de prensa”.

La secretaria general del PP de la CAV, Amaya Fernández, recuerda que agosto hasta hace tres años “era el único mes del año sin servicio de escolta”, lo que le aportaba libertad. Ahora son semanas para “descansar, cargar las pilas y disfrutar de los míos”. Confiesa que no suele hacer grandes viajes: “Para mí el lujo es poder estar unos días sin la presión de la agenda y el reloj. Procuro sacar tiempo para nadar, si el tiempo lo permite, y leer. Creo que no hay nada como un buen libro en la playa a última hora de la tarde y con el ruido de las olas de fondo”. Como cada año visitará unos días algún parque temático y después saboreará Aste Nagusia.

Quizás el más aventurero de los políticos vascos sea Lander Martínez, el secretario general de Podemos de la CAV, que ha aprovechado el paréntesis en la actividad política para vivir en primera persona un clásico de los viajes: el Transiberiano. Martínez ha querido recorrer la mitad de la mítica vía ferroviaria: “Un lugar bastante apartado para poder desconectar unos días de la actividad política y hacer lecturas pendientes”.

En un ámbito más doméstico, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto ya ha estado una semana en Canarias junto a su mujer, “cargando pilas y leyendo”. Agosto lo pasa a caballo entre Bakio y Bilbao, pero a medida que se acerca Aste Nagusia el botxo le separa cada vez más de la playa bakiotarra, donde disfrutará de su familia, especialmente de su madre.

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