AUGSBURGO 0-1 ATHLETIC

El plan b carbura a medias

Un Athletic lento, sin profundidad ni ritmo en el primer acto dio paso a uno más alegre en la reanudación para superar Al Augsburgo

Aitor Martínez - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Tiene trabajo por delante Eduardo Berizzo. A una semana exacta de que San Mamés luzca nuevamente sus mejores galas para el arranque de una nueva temporada, el Athletic no termina de carburar. Las buenas sensaciones de hace nueve días en Irun no parecen más que un accidente a día de hoy y con tan poco margen por delante, puede haber motivos para cierta preocupación. Es cierto que no se trata más que de la pretemporada, citas en las que los resultados importan bien poco y son otras las cuestiones a tener en cuenta, pero en un fin de semana que debía servir para refrendar las buenas vibraciones del derbi ante la Real Sociedad, el Athletic no ha hecho más que incrementar sus dudas. Con Aritz Aduriz reservado por precaución, pues tiene algún pequeño problema en uno de sus isquios, al equipo le cuesta un mundo generar ocasiones claras de gol y, aunque ayer se hizo acreedor de la victoria frente al Augsburgo gracias a un tanto de Unai López, esta debe ser una faceta a mejorar, pues el conjunto rojiblanco únicamente ha anotado un gol en los últimos 270 minutos de juego.

La de ayer fue la última bala del denominado plan B de Eduardo Berizzo, aquellos jugadores que sobre el papel parten como suplentes y que aún tendrán un puñado de entrenamientos por delante para hacerle cambiar de idea al técnico, que comenzó bien pronto a mostrar sus cartas, desde el tercer bolo de pretemporada. Después del fiasco del sábado ante el Hannover, en el que el bloque de teóricos titulares ofreció una imagen algo preocupante cuando únicamente resta una semana para el arranque de liga, el equipo tampoco ofreció una imagen mucho mejor. El equipo carburó por momentos, especialmente en la segunda mitad y, al menos, el problema parece estar detectado: la falta de profundidad.

La puesta en escena apuntaba a ser más positiva que la del sábado. De nuevo con el claro objetivo de querer ser protagonista del encuentro, de tratar de llevar el peso del choque, el Athletic se adueño de la posesión del balón, pero con un ritmo demasiado lento. Al juego del equipo le sobraron un puñado de toques, apenas se vieron circulaciones rápidas y así resulta muy complicado ganar metros. Más aún ante un equipo que supo esperar replegado en su propio campo y que apenas estiró su presión más que en momentos muy concretos. No es nada nuevo que al conjunto rojiblanco se le atragantan ese tipo de rivales, un mal que viene repitiéndose en las últimas temporadas y que volvió a quedar latente en las dos citas del fin de semana en tierras germanas. La diferencia estuvo en que ayer, distintos jugadores: Beñat, Ganea o Balenziaga, se atrevieron con disparos de media distancia.

Consciente de que será el portero titular de las primeras jornadas de liga, Berizzo volvió a alinear a Alex Remiro en la portería. El navarro se convirtió con los minutos acumulados ante Hannover y Augsburgo en el guardameta más empleado por el técnico a lo largo de una pretemporada en la que hasta ayer, cuando dejó algunos buenos detalles, no había tenido apenas opción de emplearse a fondo. Además del meta navarro, solo Unai Núñez repitió de inicio, que ayer contó con Yeray Álvarez como su pareja de baile después de haber jugado con Nolaskoain el sábado. El rendimiento de la pareja, especialmente en el caso de Yeray, fue notable, para lamento de los atacantes del Augsburgo, que apenas dispusieron de ocasiones claras de gol.

buena reacción Sin más pena que gloria discurrió una primera mitad en la que el trío del centro del campo, con Beñat e Iturraspe a los mandos y San José como acompañante, fue incapaz de imponer un ritmo alto pese a algunas pinceladas de los dos primeros. En ataque, ni Córdoba, ni Ganea ni Sabin Merino tuvieron su mejor tarde. Escorado en la banda derecha, el rumano notó el cambió de posición y, aunque por momentos se asoció bien con Capa, no se le vio cómodo. Tampoco a Córdoba. El bilbaino revolucionó en gran medida el duelo del sábado, pero ayer perdió demasiados balones en zonas comprometidas;mientras que del último se siguen esperando aún muchas cosas que parece incapaz de ofrecer.

Tal y como sucediera frente al Hannover, el Athletic salió con otra chispa del banquillo. Mutó su imagen en una más agresiva y, aprovechando que con el paso de los minutos y la acumulación de cansancio el choque se fue rompiendo, su incidencia en ataque fue bastante mayor. La entrada de Unai López, gris el sábado pero con estrella ayer, dotó de mayor profundidad a los bilbainos. Atrás, Remiro atajó los escasos problemas que le generó su defensa y se convirtió en uno de los futbolista más destacados. Sin duda, la mejor noticia de cara a lo que se le viene encima: su debut en Primera División.

Las llegadas se fueron sucediendo en ambas áreas, en las que el desacierto fue la nota común hasta que Unai López dio en la diana en el minuto 72. El donostiarra cogió un rechace en la frontal del área y ajustó el disparo junto al palo largo, imposible para el meta del Augsburgo, que no pudo más que seguir el balón con la mirada mientras el balón se colaba entre las piernas de un buen puñado de jugadores. Así tocó a su fin el calendario de amistosos con un partido en el que el plan B de Berizzo carburó a medias.