A PUNTO PARA EL DÍA DE LA AMATXU

“Seremos devotos de la Amatxu de por vida”

Voluntarios de la Hermandad de Begoña ultiman los preparativos para tener todo listo para la madrugada del miércoles

Yaiza Pozo - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Devoción es lo que sienten los voluntarios de la cofradía de Begoña por la Amatxu. Todos comenzaron a formar parte de la Hermandad por distintos motivos. Unos por tradición, por una promesa, otros por casualidad… Pero en algo están de acuerdo: “Seremos devotos de por vida”, confiesan los voluntarios. Todos ellos esperan con ansias que llegue el 15 de agosto.

Tenerlo todo a punto es importante para recibir ya desde la madrugada a los primeros peregrinos que llegan a pie desde distintos puntos de Bizkaia. Este es el caso de Idoia Orozco e Imanol García, ambos cofrades desde el pasado año, y que desde hace veinte años recorren de noche los kilómetros que separan Mungia y Begoña por una tradición familiar. Ni las bajas temperaturas, la lluvia o el mal estado de la calzada les impediría realizar su promesa porque saben que la Amatxu les protege. “Desde pequeña venía con mi madre a ver a la Virgen. Veníamos andando hasta la basílica y si teníamos una promesa lo hacíamos descalzas”, cuenta Idoia.

Ninguno imaginaron nunca que iban a llegar a estar tan unidos a la Amatxu. “Siempre he asistido como espectador a las procesiones y veníamos con mucha regularidad a verla. Yo estaba pasando un momento difícil, tanto emocional como de salud, y un día vine. Pregunté por la Lotería de Navidad y me fijé en una foto nada más entrar. Era el fundador de la cofradía y yo le conocía. Se llamaba Joseba Rodríguez. Entonces Javier Diago, presidente de la Cofradía, me ofreció ser voluntario y dije que sí”, relata Imanol.

Desde entonces, su vida ha cambiado radicalmente. Se siente lleno de energía y confiesa que es más feliz desde que forma parte de la hermandad. “Mi espíritu se ha enriquecido”, prosigue. Sin embargo, opina que durante la madrugada del día 15 debería haber más vigilancia en los senderos. “Conozco a gente de Orduña o Balmaseda y es lo que me suelen decir. Además, el año pasado noté que aquí, en los alrededores del templo, había pocas ambulancias”, comenta.

Durante la noche, dos o tres cofrades custodian el templo para que los peregrinos, y también cofrades, como Idoia e Imanol, puedan rezar en silencio a la Virgen. Esta es otra de las muchas labores que desempeñan los voluntarios desde hace ocho años. “Nos dimos cuenta que venía la gente y nos decían que las puertas estaban cerradas y no podían entrar a verla”, explica Javier Diago. Según cuentan voluntarios como Juanra Vitores, que lleva más de 10 años dentro de la cofradía, este es otro de los aspectos que se han ido mejorando en todo este tiempo. “Yo también camino a pie hasta la basílica y cuando era más joven teníamos que esperar a la primera misa y era muy cansado”, admite.

Otros como Jaime Rosell y Carmen Marín se encargan de organizar esta festividad de otra manera. “Yo me dedico a la compra y venta de todos los accesorios relacionados con la Amatxu”, cuenta Carmen, que confiesa que empezó por casualidad en la hermandad. “Comencé solo por un año y aquí sigo”, prosigue. Tanto es así que ha animado a su marido, Jaime, a ayudarla en su labor como almacenera. Para los voluntarios, hablar con la Virgen cada día es algo habitual. “Se le piden cosas y ella lo consigue todo”, cuenta por su parte José Andrés Etxebarria.

De una manera u otra, todos los voluntarios están unidos por la devoción que sienten por la Amatxu. Durante el gran día, alrededor de cincuenta cofrades harán que en el día grande de la Virgen salga todo según lo previsto. “Es un día especial porque viene mucha gente aunque suele ser agotador, pero me encanta ayudar cuando puedo a pesar de que tenga obligaciones familiares”, comenta Mariam García, que comenzó en la cofradía hace más de diez años por su hija, que por aquel entonces tenía 7 años. Lo mismo le sucedió a Ander Cárdenas, un joven cofrade que lleva tres años en la Hermandad pero se siente muy a gusto de formar parte de la misma. “Una amiga me trajo y me dijo que le llevase el hábito. Al final me quedé y ahora soy miembro de banda. Antes tocaba el timbal, a veces en los ensayos toco el tambor y ahora soy primera voz de viento”, explica.

Los voluntarios admiten que esta festividad podría llevarse a cabo sin su presencia. Sin embargo, lo que nadie podría haber conseguido hubiesen sido donativos para levantar el templo en honor a la Amatxu de Begoña en Tenerife que esperan que pueda ser inaugurada el 29 de abril de 2019.

Treinta puestas repletos de rosquillas. Como todos los años en las inmediaciones de la basílica de Begoña se instalarán una treintena de puestos en los que se podrán adquirir diversos productos vascos. Queso, pan, miel, figuras de la Amatxu y las típicas rosquillas no faltarán. Además, la cofradía de Begoña instalará su puesto en el que venderán lotería de Navidad y en la txosna se podrá degustar el típico talo con chorizo. Foto: José Mari Martínez