Hondarribiko XXXI. Bandera

Un ‘déjà vu’ tardío

Los remeros de Cabo, eufóricos tras ganar en Hondarribia su segunda bandera de la historia en la ACT. (Iker Azurmendi)

Catorce años después de su primera victoria en la ACT, Cabo logra su segunda bandera al ganar por doce centésimas a Urdaibai en Hondarribia, lugar donde estrenaron su palmarés

Jokin Victoria de Lecea - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Catorce años tuvo que esperar Cabo para repetir la historia, para volver a vivir las sensaciones únicas de la victoria. Gran parte de la cuadrilla actual nunca había ondeado una bandera y el remo, siempre caprichoso, quiso que los de Boiro tuvieran un déjà vu y vencieran en Hondarribia, el mismo escenario donde triunfaron en 2004. Fue el mejor premio posible a las innumerables horas de carretera y a los kilómetros acumulados en el cuerpo para poder disputar la Eusko Label Liga. También tuvo su recompensa la apuesta realizada este curso. Los gallegos quisieron dar un paso más, hacer que los sacrificios merecieran la pena y entrar en la pelea por los puestos de la tanda de honor. Diseñaron un proyecto más ambicioso, un salto de calidad no exento de riesgos y que sirvió para cerrar el círculo en lugar donde la primera gran alegría sucedió.

Aunque Cabo estuvo muy cerca de quedarse con la miel en los labios. Urdaibai rozó la bandera y se quedó a una buena palada de dejar a los de Boiro sin el triunfo. Incluso hubo que tirar de foto finish para conocer al ganador. Solo doce centésimas separaron finalmente a los bermeotarras de la victoria. Su grandísimo largo final no fue suficiente para batir el tiempo logrado por los entrenados por Benigno Silva, que aprovecharon a la perfección las condiciones más favorables que tuvieron durante su tanda. La Bou Bizkaia tuvo que enfrentarse a un viento mucho mayor que en las mangas anteriores, pero eso no le hizo venirse abajo y realizó una regata sobresaliente. Aunque no pudo ganar la bandera, dio un golpe en la mesa. Dominó su tanda desde el principio hasta el final y consiguió meter otro punto más a sus perseguidores más inmediatos en la general. Así, Urdaibai sigue mandando con nueve puntos sobre Hondarribia, los mismos con los que inició el fin de semana.

El viento fue a más durante la jornada de ayer y ya se empezaron a apreciar diferencias entre la primera tanda y la segunda. Donostiarra ganó la manga inicial y le sirvió para escalar hasta la quinta posición, coqueteando con los cuatro mejores tiempos durante muchos minutos de la regata. Esa tendencia y sus propias sensaciones dieron moral a Cabo. La irregularidad ha marcado la temporada de los de Boiro. En su particular trayectoria llevan varios tropiezos sonoros, pero también destellos de calidad, días en los que han peleado por la bandera. Cuando hacen las cosas bien son capaces de armarla y ayer fue una de esas jornadas. Acostumbrados de ir de menos a más y acabar con una poderosa txanpa final, la cuadrilla preparada por Benigno Silva metió miedo desde el inicio con su salida y tras dejar atrás a Santurtzi, Ondarroa y San Pedro, brillaron remando como si de una contrarreloj se tratara.

El tiempo de Cabo no dejó especular a ninguno de los botes de la tanda de honor. Urdaibai entendió que ningún error estaba permitido si quería pelear por la bandera y al mismo tiempo quiso demostrar que era capaz de recuperarse de sus últimas derrotas. Mandó un aviso. La Bou Bizkaiapuso todos los vatios a trabajar desde la primera palada y eliminó de la batalla a Orio y Zierbena, que estuvo lejos del rendimiento del día anterior. Solo Hondarribia aguantó a los bermeotarras en los primeros largo. Se agarró a su estela con una cuerda muy fina, que acabó de romperse cuando el equipo entrenado por Joseba Fernández realizó su embestida más fuerte. Sin adversarios en las inmediaciones, Urdaibai solo se fijo en la trainera de Boiro. El tiempo de Cabo al cruzar la última ciaboga era tres segundos mejor, pero los txos no se amilanaron al recibir la mala noticia y echaron el resto en la vuelta. Cogieron un par de olas, subieron la intensidad de su remada y consiguieron igualar el tiempo. Sin embargo, ese esfuerzo acabó por no ser suficiente, faltó un último golpe de remo de calidad más alta para hacerse con la bandera y Cabo celebró por doce centésimas.

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