Oyarzabal se queda en la Real Sociedad

Asier Illarramendi y Mikel Oyarzabal, en un partido con la Real Sociedad. (Foto: Iker Azurmendi)

el delantero guipuzcoano puede firmar hoy su renovación tras volver a decir “no” a la posibilidad de recalar en el athletic

Mikel Recalde - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Donostia - La Real está a un paso de cerrar su mejor fichaje para la próxima temporada. Como sucedió hace dos años, Mikel Oyarzabal ha vuelto a rechazar una millonaria oferta del Athletic y firmará una renovación para una o dos temporadas más. Su actual contrato expiraba en 2022, por lo que el que su nuevo vínculo concluirá en 2023 o 2024.

En la información publicada ayer por este periódico, se explicaba que el club rojiblanco había lanzado otra ofensiva total para convencer al futbolista. Al ser consciente de que solo tenía una bala, ya que cualquier dilatación de este tipo de operaciones agresivas corre en su contra porque alimenta el cargo de conciencia del protagonista, la contestación debía ser rápida y ayer mismo recibieron el definitivo “no” por respuesta. Justo lo mismo que hace dos años, cuando se encontraron con el aita del futbolista, que estaba de vacaciones, en Iruñea. La realidad es que le ofrecían un largo y creciente contrato que arrancaba cerca de los cinco millones netos. Una auténtica barbaridad. Para rizar el rizo, esgrimían que no lo intentaban en un “ejercicio de responsabilidad”. Por eso mismo tenían perfectamente estudiada la posibilidad de pagar solo 50 millones de su cláusula en lugar de los 60 de su condición anti-Athletic al considerarla ilegal.

Jokin Aperribay era plenamente consciente de la gravedad de la embestida del Athletic, que se maneja desde hace mucho con cifras desproporcionadas sobre todo cuando actúa a la desesperada cuando se duele despechado por una infidelidad como la de su portero Kepa, que se marchó por la friolera de 80 millones de euros. El presidente prefirió no viajar a Alemania para centrarse en defenderse con un contragolpe. Para ser justos, ya le había comunicado al jugador y a sus agentes que pretendía mejorarle el contrato en previsión de lo que pudiera pasar y para premiar el rendimiento que ha ofrecido estas dos campañas, en las que se ha convertido en una de las grandes estrellas de la Real. Mikel se desplazó hasta Jaca para encontrase con sus padres al regresar de Alemania. El presidente se reunió con la familia Oyarzabal y se encontró con una gran acogida a su propuesta. Como es lógico, ante las cifras que se manejaban, se ha tenido que rascar el bolsillo y ha logrado que acepte su propuesta, que le situará casi a la altura de Illarramendi (rondando los tres millones) como el mejor pagado del plantel y con la cláusula más alta.

No era el primer paso que daba Aperribay para valorar como merece a un diamante en bruto como Oyarzabal. Este verano le han dado muchos galones nombrándole cuarto capitán a sus 21 años y heredando el 10 de Xabi Prieto, con el mensaje que eso incluye por su acreditada fidelidad a los colores de la Real durante toda su carrera.

Lo que tampoco se puede poner en tela de juicio es el sentimiento txuri-urdin del eibartarra. Siempre respetuoso en sus declaraciones con el Athletic, del que nunca ha dicho una mala palabra y del que nunca ha revelado sus intentos por hacerse con sus servicios, Oyarzabal ha repetido una y otra vez desde hace dos temporadas que está dónde “quiere estar” y que es muy feliz en Anoeta. Suele celebrar los goles besándose el escudo y se ha convertido en uno de los futbolistas más queridos por la afición. Con el recuerdo fresco de la marcha del que era uno de sus iconos, Iñigo Martínez, una nueva fuga de uno de los realistas de mayor peso y el canterano que mayor presente y futuro de la actual plantilla, hubiera supuesto todo un drama en Donostia.

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