Ni regalos ni prebendas...

Envío de cartas a iritzia@deia.eus - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

¡Más madera! Geniales los hermanos Marx. ¿Y Gila? ¿Y Eugenio? ¿Y qué me dicen de Martes y Trece, eh? ¡Ay, gracias, gracias, cómicos ilustres y decentes que habéis desfilado por el mundo y aún lo hacéis! La aburrida vida cotidiana y la monotonía ya nos hubieran consumido de no ser por vosotros. Nuestra clase política es un vivero infinito, y en eso somos imbatibles. Masters fantasiosos, ordenadores fugitivos a lo Richard Kimble, declaraciones extraterrestres, velocidad supersónica para ver quien abraza primero una criatura menesterosa o al inmigrante rescatado o para denostar que hacen los que mandan ahora, pero no hacían quienes mandaban antes. Pensándolo bien, todo este sin dios es cualquier cosa menos graciosa. La magistrada Carmen Rodríguez-Medel ha considerado que existen indicios de responsabilidad penal en la obtención, por parte de Pablo Casado, de un máster de Derecho Autonómico y Local en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sostiene que Enrique Álvarez Conde, metido hasta las trancas, era harto generoso en regalos o prebendas a determinados alumnos sin mérito académico alguno. Casado, vaya por dios, fue uno de ellos y el aforamiento ha catapultado su privilegiado cerebro hasta el Supremo. Obviamente, Casado casa quiere (Moncloa), y se defiende y parapeta tras ruedas de prensa y explicaciones de la Señorita Pepis. Algo pasa con Pablo. Veremos...

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