El Athletic progresa adecuadamente

Liberar a Aduriz con fútbol

Williams, Aduriz y Raúl García, durante un entrenamiento en Lezama. Foto: Juan Lazkano

El gran desafío de Berizzo pasa por alcanzar una relación estable con el gol a partir del juego colectivo

José L. Artetxe - Miércoles, 15 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Según Eduardo Berizzo, el Athletic progresa adecuadamente. Su satisfacción está conectada a la respuesta ofrecida por la plantilla, capaz de absorber tanto la fuerte exigencia impuesta a diario en las sesiones de preparación como los conceptos futbolísticos que pretende implantar. De lo primero no hay razones para dudar, los técnicos disponen de los datos objetivos que reflejan el trabajo realizado por los jugadores. Menos claro está que el Athletic haya logrado asimilar el sello del argentino porque los amistosos, que serían la referencia, han deparado una respuesta ambigua. Aunque el Athletic se haya esforzado en seguir las pautas de Berizzo, lo observado deja la sensación de que todavía necesitará un tiempo para funcionar con soltura y eficacia.

Más allá de los marcadores acumulados, se diría que la estructura aún no está engrasada. Una cosa es apuntar cosas interesantes y otra alcanzar la regularidad que la competición reclama, algo que está pendiente. Además, Berizzo sostiene que su Athletic debe mandar, llevar la iniciativa, hacerse fuerte a partir de la posesión, todo ello para expresarse como un bloque de inspiración ofensiva. Hasta la presión, concepto innegociable en su librillo y que en lo posible se ha de desarrollar en terreno rival, se enfoca como garantía de una elevada producción ofensiva.

Sin embargo, el gol no ha sido uno de los rasgos llamativos del verano. Mientras daba la sensación de que los desajustes defensivos se iban subsanando, al Athletic se ha mantenido bastante plano en la creación y tampoco ha brillado por la profundidad de sus acciones. Pocas llegadas, poca pegada. Resulta comprensible hasta cierto punto el déficit de fluidez en las evoluciones a causa de la pesadez de piernas de unos futbolistas sometidos a incontables jornadas orientadas a adquirir fondo físico. Pero se han detectado asimismo las limitaciones colectivas a la hora de transformar en peligro el dominio y el empuje, sin olvidar una puntería escasa en lances propicios para marcar.

Esto último no supone una novedad. El acierto en los metros finales es una asignatura que mientras no se demuestre lo contrario solo aprueban Aritz Aduriz, baja en los últimos ensayos debido a unas molestias físicas;Raúl García, ausente habitual por lesión;y en un segundo escalón, Iñaki Williams. El resto se suele mover en unos registros discretos o insuficientes. Una realidad que se ha vuelto a plasmar en 720 minutos saldados con 14 goles, ocho a costa de Amorebieta y Barakaldo.

paciencia De modo que, en la esperanza de que la idea de Berizzo vaya cuajando más pronto que tarde con la liga en marcha, habrá que encomendarse a la sapiencia y el instinto de Aduriz, entre algodones para no fallar a la cita del lunes en San Mamés. Facilitar la tarea del ariete se antoja clave para aspirar a un arranque positivo en la temporada oficial. Es una meta que ha permanecido casi invariable a lo largo de un lustro y que por ahora tiene un pase, pues todo proyecto incipiente merece un margen de confianza en el tiempo.

Lo problemático sería que más adelante, dentro de un puñado de semanas, el Athletic continúe cargando la responsabilidad del gol en uno o dos hombres, máxime con Aduriz acercándose al punto final de su extraordinaria carrera. Qué duda cabe de que será buena señal si Aduriz prosigue engordando sus estadísticas, pero eso será posible en el supuesto de que el Athletic adquiera mayor velocidad y precisión en las transiciones, se presente en zona de remate con muchos efectivos, explote a fondo los costados, aproveche el balón parado y, en suma, genere en ataque como colectivo, faceta en la que ha ido decayendo en campañas precedentes. Es el reto de Berizzo.

Secciones