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“Ir de potes es un buen plan antiestrés”

Celebrando un ‘sanqueremos’ y un ‘santanosdalagana’, estas jóvenes empleadas de una clínica bilbaina se toman unas cañas a la salud del buen rollo laboral

Por Concha Lago Fotografía de Oskar González - Miércoles, 15 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

COMPAÑERAS de trabajo y, sin embargo, amigas, estas cuatro colegas pueden presumir de una relación laboral excelente. Son además el mejor exponente de que hay vida después del trabajo, pero con camaradas del tajo. “Acabamos de salir de trabajar, es viernes y no volvemos hasta el lunes, ¿qué mejor motivo hay para ir de cañas?”, dice Yurena García, vecina de Sestao y la única que acompaña la cerveza con un pintxo “porque yo soy la que devoro”, resalta, sin que por eso tenga un gramo de más. “Después de currar, un pote siempre entra de lujo, es un buen plan antiestrés”, matiza Laura López, de Alonsotegi. Junto a ellas, Saioa Bizarro, vecina de La Peña, y Naiara Rubio, vecina del Casco Viejo, comparten mucho más que una birra, comparten amistad y trabajo en la Clínica Audio Mazarredo, especializada en problemas de vértigo.

Y es que a partir de la firma de un contrato, una especie de sí quiero laboral, compañeros y jefes forman parte de nuestro día a día y promover el buen rollo en algo básico. “En el trabajo nos llevamos muy bien. Tenemos muy buena relación entre todos. Hoy solo nos falta el fisio que le hemos dejado tirado”, bromean. “¡Pobre! Es que tenía trabajo y estaba con el último paciente. ¡Ah! Y también nos falta otra compañera, pero es que está de vacaciones”, aclara Laura, la administrativa del grupo.

Con tanta socialización, les pillamos entre sorbo y sorbo de cerveza hablando -¿cómo no?- de trabajo. “Estamos, ya sabes, comentando cómo nos ha ido el día y contándonos nuestras cosas”, explica Laura, quien asegura que en el poteo se hace mucha terapia de grupo. Pero eso sí, sin poner a parir a los jefes “porque son buenos ¡eh! Que si no...”, expone divertida Yurena. De hecho, “hace pocos días nos fuimos de cena todos, jefes y empleados”. Pagaron a escote, aunque eso sí ellos aflojaron la pasta para los tragos largos.

Los que igual no deberían estar tan tranquilos son sus chicos y, entre chanza y chanza, confiesan que a sus parejas quizá les piten algo más los oídos. “Aquí hablamos de todo y criticamos más a las parejas que a los jefes, que conste”, revela Saioa. “Esta terapia que hacemos sienta fenomenal. Como desfogue está muy pero que muy bien”, apostilla Laura.

La cercanía y la buena onda favorece que salgan a menudo juntas. “Esto de tomar unos potes lo hacemos de vez en cuando, sobre todo cuando no hay prisa. Y a veces nos hemos quedado a comer y luego a tomar el café”, desgrana Saioa. “Como de lunes a jueves trabajamos por la tarde también solemos salir a comer juntas.No me da tiempo de ir a casa, ¿te quedas a comer? Pues sí, vale venga, y salimos de la consulta y nos acercamos por aquí cerca a picar alguna cosa”, asegura.

Habitualmente hacen estas rondas por el entorno de Alameda Mazarredo pero en plena canícula veraniega y bien entrado agosto, les ha costado encontrar algo animado cerca del trabajo y se han acercado hasta Ledesma, que contra todo pronóstico, está muy mortecina. “Entre tanta gente de vacaciones y tantos bares cerrados, se nota que falta mucho meneo”, declara Naiara. “Yo vivo en el Casco Viejo y está siempre a tope, pero sobre todo ahora hay guiris y ellos no son de potear”.

Con la cuenta atrás de las vacaciones ya en marcha, dos de ellas ya han disfrutado de parte del descanso y a las otras les toca en breve. Pero en Aste Nagusia no estará ninguna en Bilbao, por eso aprovechan las horas del aperitivo y se toman una caña a la salud de... Marijaia.