Fariña

Por Miguel Sánchez-Ostiz - Miércoles, 15 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

INCORREGIBLES. Basta haberse asomado a las imágenes de esa excelente serie de televisión o a las turbadoras páginas de Fariña, el libro de Nacho Carretero en el que la primera está basada, para darse cuenta de que los narcotraficantes gallegos son incorregibles, con cárcel de por medio o sin ella. Ya estaban en el negocio “del andar al humo” y del tráfico de personas -¿o acaso hemos olvidado el tráfico de portugueses?-, antes de que apareciera la perica en escena a animar lo indecible la fiesta de los felices 80. Es más, hasta desde la cárcel han hecho dinero en las últimas décadas y mantenido intactas o casi sus estructuras económicas y de poder social evidente.

Leyendo el libro de Nacho Carretero no sabes si estás leyendo una crónica de investigación periodística o una novela negra, en la que sospechas que es mucho más lo que en realidad sucede que lo que se te cuenta.

Con operaciones Nécora, Percebe o Pulpo á Feira de por medio, con o sin jueces estrella, el narcotráfico es un negocio que goza de excelente salud, lo digan los medios de comunicación o lo dejen de decir. Las con él relacionadas son noticias Guadiana, que lo mismo aparecen que desaparecen. ¿Alarma social o intereses económicos que es mejor no remover? Los narcos entran en la cárcel y salen, por la gatera de ordinario;sus procesos son largos y procelosos, están llenos de chicanas procesales, y no solo son gallegos o colombianos, sino de nacionalidad ramillete, lo que hace pensar que España es una bolsa de delincuencia internacional, en la Costa del Sol y fuera de ella. Eso sí, las condenas, cuando llegan, son graves y las multas millonarias. ¿Las pagan? ¿Cómo?

Hace unos días detenían al patriarca del clan de los Charlines y a uno de sus hijos relacionados con un alijo de 2 500 kilos de cocaína capturado en alta mar, aunque el juez los haya dejado en libertad con cargos. Son muchos kilos y representan algunos millones de euros, al margen de servir para mantener el poder en las Rías Baixas. Cabe preguntarse cuántas descargas conseguidas por una atrapada.

Sito Miñanco, héroe popular, carácter este de reparto, también siguió en el negocio, dentro y fuera de la cárcel, y acabó detenido hace unos meses, convertido una vez más en capo de una organización que operaba en Algeciras no solo con hachís, sino con cocaína en dirección al este de Europa.

El historial de Oubiña es el de un entrar y salir de juicio en juicio y de prisión en prisión.

Barcos, fincas, coches de lujo, dinero negro, dinero blanco, alguien se beneficia de él, no solo el que lo maneja en el tráfico y el menudeo. Unos negocios como esos son incomprensibles sin el concurso de bancos, testaferros por encima de toda sospecha, compradores de billetes de lotería, entramados empresariales que dan vahídos, propietarios de barcos, informadores... y sin una omnipresente omertá, esto, de mucha gente que ni ve, ni oye ni abre la boca. Hay regalos y oportunidades para todos. Incluso para los funcionarios de prisiones. ¿Novelería? Mucha, pero una realidad que se nos escapa y que poco o nada inquieta a quien se mete unas buenas rayas a caballo en un retrete o en bandejita de plata.

Fariña ha estado un año secuestrado hasta que una juez desestimó la querella interpuesta y le impuso las costas al querellante, un capitoste del narco que si estaba libre era por defectos procesales, no el fondo del asunto, algo habitual, y el libro regresó en triunfo a los escaparates de las librerías. ¿Se ha leído más por haber sido secuestrado? Me temo que sí.

Como sucede con el nuevo cine negro, la realidad suele ser peor de lo que ves en las pantallas, más temible. Lo que es negro no es la invención, sino una cruda realidad de sentinas y rebabas, de un mundo paralelo de poderes que, pese a todo, pese a los sumarios instruidos y por instruir, pese a las actuaciones de la Agencia Tributaria, actúan muy novelescamente en la sombra, y por eso nos entretienen convertidos en novelerías, y convencidos nosotros mismos de que eso que vemos y leemos es ficción y solo ficción.

Secciones