festividad de la asunción de la virgen

Tres rosas de la Amatxu para Mertxe

(Eforta Nafarrate)
Idoia Kareaga muestra a sus dos nietos, Ander y Xabier, las rosas que compró para llevárselas a su madre al cementerio. (Fotos: P. Viñas Y Borja López)
El Alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto (c) y el resto de la corporación municipal se han congregado junto a miles de personas hoy en la Basílica de Begoña. (EFE)
Juan Mari Aburto ha bailado un aurresku. (EFE)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Borja López)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Borja López)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Borja López)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (EFE)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (efe)
Peregrinación a la Amatxu de Begoña. (Pablo Viñas)
Miles de personas llenan la basílica de Begoña

Idoia Kareaga compró flores en Begoña ayer para llevarle al cementerio a su madre, devota de la Virgen

Un reportaje de Sandra Atutxa - Jueves, 16 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

YA no puede visitarla como le gustaba hacer, pero su hija Idoia se ha encargado este año de adornar la tumba donde descansan sus restos con flores de la Amatxu. Tres rosas rojas para Mertxe. “Mi ama ha sido una devota desde los pies a la cabeza. No faltaba nunca este día, pero ya no está y yo he venido a coger unas flores para llevárselas para que esté más contenta”, explicó a DEIA, Idoia Kareaga. Acompañada de sus nietos, Ander y Xabier Uriarte, y de su amiga Pili Patxo, esta mujer se acercó desde Plentzia con el único propósito de mantener una tradición que su madre le inculcó desde niña y que ahora, tras su fallecimiento hace quince meses, no está dispuesta a perder.

Idoia lleva a su madre en el corazón y ayer estuvo más presente que nunca en sus recuerdos. “Veníamos siempre juntas”, confesó. Por eso, con la emoción contenida, esta devota se acercó al puesto de flores que se instala todos los años en las inmediaciones de la basílica para comprar un ramo. “¿Qué os parecen las rosas? Son bonitas, ¿verdad?”, consultó a sus dos nietos. Cada 15 de agosto madre e hija se acercaban hasta la basílica de Begoña para honrar a la Amatxu y visitarla. “Escuchábamos una de las misas y, después, nos dábamos una vuelta por los puestos. Le encantaba el ambiente que se respira. Todos los años es fantástico”, añadió Idoia. “Me voy a comprar una pulsera con la imagen de la Amatxu. Todos los años adquiero una y la renuevo. Va conmigo todo el año y me ayuda”, explicó la vecina de Plentzia.

Lo cierto es que cada año son más las personas que gastan unos euros en flores para llevarlas a la Amatxu. Según explica Begoña, responsable del único puesto floral que se instala todos los años en las inmediaciones del templo, la tradición de regalar flores a la patrona de Bizkaia no solo no se ha perdido, sino que con los años ha crecido “Viene mucha gente a misa y primero pasan por aquí para comprar claveles o rosas para la Virgen”, dice.

Entre las tradiciones también se conservan las de comprar rosquillas blancas de anís, estampas de la Amatxu y escapularios de la Virgen. En las inmediaciones del templo todos los años se instalan una treintena de puestos en los que se venden una variedad de productos tradicionales vascos. “Este olor a rosquillas me vuelve loca”, dijo Maite Ruiz al salir del templo. “No me voy de aquí sin comprar unas rosquillas y un pastel vasco para merendar”. Julena y Peru también compraron los tradicionales aros azucarados para llevárselos a su madre, que le encantan. Después se pasaron por el puesto de la Cofradía de Begoña para adquirir unas participaciones de la lotería de la Amatxu. “Compramos todos los años, no vaya a ser que toque y nos quedemos sin el premio”, concluyeron.

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