LAS COMPARSAS DE TODA LA VIDA

Hontzak, unos búhos muy cañeros

Imágenes de la comparsa hace cuatro décadas y la actual. Foto: José Mari Martínez
Imágenes de la comparsa hace cuatro décadas y la actual. Foto: José Mari Martínez

La comparsa nació hace 40 años y sus integrantes más veteranos cuentan cómo vivieron las primeras fiestas

Yaiza Pozo - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

S E llaman Hontzak -búhos en castellano- y no porque estén despiertos solo durante la noche sino porque están en vela durante las 24 horas de Aste Nagusia. Todo comenzó un 28 de junio de 1978, cuando un grupo de personas con mucha ilusión y ganas de fiesta decidió fundar la comparsa, una de las seis que a día de hoy ha sobrevivido en estas cuatro décadas. Durante todo este tiempo, son muchos los cambios que se han generado en la fiesta más popular que vive la villa una vez al año y nada mejor que los miembros más veteranos de la comparsa para explicar cómo vivieron los primeros nueve días sin pausa. Admiten que se consideran personas con suerte por poder contar lo que sintieron al ver El Arenal bilbaino lleno de gente y de buen ambiente aquel agosto del 78. “Esa primera semana fue mágica y la fiesta duraba 24 horas. Es difícil de explicar lo que vivimos y será irrepetible vivir de nuevo ese momento”, admiten Fernando Toja y Luis Fuentes mientras otro de sus compañeros, José Gonzalo, añade que “todos tenían muchas ganas de fiesta y nos echamos a la calle. Descubrimos un Bilbao nuevo”.

En la década de los 70, Bilbao quedaba desierto en agosto. Eran muchos los que se iban a disfrutar de sus vacaciones fuera de la villa mientras que el resto se quedaba por trabajo. Y qué mejor manera que amenizar los días que montando una gran fiesta en la ciudad y romper con la rutina. Con esas ganas e ilusión nació la comparsa Hontzak. El nombre, admiten, no lo decidieron sus miembros. “Se decidió en una reunión con diferentes asociaciones de vecinos, partidos políticos y sindicatos que se reunieron y decidieron cómo nos íbamos a llamar”, cuentan.

Poco se hablaba de fiestas en la calle. Los medios de comunicación, “en concreto la radio”, según explica Iñaki Astoreka, sirvió de altavoz para que los bilbainos se fuesen informando de que Bilbao se iba a verter de fiesta. “Nosotros como comparsa no teníamos ningún instrumento. Pero una persona que vivía en Algorta me llamó y me dejó uno para esa primera fiesta. Sin conocerme y sin saber si se lo íbamos a romper”, recuerda Iñaki. Esta fue la primera transacción que tuvo Hontzak con un instrumento de música y afortunadamente, sobrevivió al trote de la fiesta.

Sucedió todo tan rápido que no había tiempo para ponerse a pensar qué iban a llevar puesto durante los nueve días. “Era muy improvisado todo. La mayoría de comparsas llevábamos pantalón mahón, camisa blanca y gerriko porque era lo que todo el mundo tenía en casa. El segundo año ya fue todo más organizado”, relata Carmen Gutiérrez, más conocida como Rocky entre su círculo de amigos. Ahora, después de todo este tiempo, los comparseros de Hontzak son conocidos por llevar camiseta roja y blanca con logotipo y pantalón blanco.

Lo que también fue espontáneo fue la instalación de la primera txosna. “¡Era hasta insegura!”, cuenta entre risas Fernando. Lo que siempre han procurado desde la comparsa es que su txosna sirva de altavoz para criticar cuestiones sociales. Entre las anécdotas que recuerdas sus miembros hay muchas pero recuerdan cómo “el mismo bidón de kalimotxo duraba todas las fiestas”. “Cuando se vaciaba igual nos encontrábamos unas bragas ahí dentro”, relata Bizi Artimez.

El momento más trágico que vivieron los comparseros de Hontzak fue las inundaciones de 1983 y Hontzak las vivió de primera mano. “Se llevaron las txosnas por delante, perdimos los equipos de música, Marijaia murió ahogada… Fue muy triste”, expone Rocky. Pero este triste acontecimiento no ha impedido que se sigan celebran nuevas ediciones de Aste Nagusia. Los integrantes de Hontzak aseguran que seguirán aguantando turnos nocturnos en su txosna para continuar con esta tradición porque ya no se imaginan un agosto sin fiestas.

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